Voy a Misa y salgo «igual» o más aburrido. Algo falla…

Voy a Misa y me aburro, el cura es un rollo, solo hay gente mayor, soy el único de la pandilla que sigue yendo… ¿Os suena todo esto? A mi… ¡sí!

Hay un grave error de fondo y es el de pensar que a Misa uno debe ir -igual que a cualquier otra actividad que uno escoge libremente- a pasárselo bien, a encontrarme con los amigos, a escuchar una homilía que nos haga levitar, a ver al cura «jovencillo» que es supergracioso. Mal empezamos porque no, lo siento pero es que uno no va a Misa a nada de eso.

Pues entonces… efectivamente… vaya rollo. Espera, espera, ¿por qué no nos das una pequeña oportunidad? ¿Y si nos dejas que te expliquemos los verdaderos motivos por los que ir? ¿Y si te contamos lo que realmente pasa en esa media hora que das al Señor en tu ajetreada semana?

Arrancamos para ello una nueva catequesis que contará con los siguientes post:

Danos una oportunidad y sumérgete con nosotros en la maravilla que supone celebrar la Santa Misa. Ella no va a cambiar, pero si tú comprendes por qué y para qué vas… ¡nunca te arrepentirás!