¿Dónde estaba Dios en Adamuz?

Cambiar el mundo

Sin Autor

En medio de un desastre tan grande como el de Adamuz, muchos se preguntan: ¿dónde está Dios? Y quizá la respuesta no esté en el porqué… sino en el quién.

Dios estuvo en cada persona que corrió sin pensar.
En cada mano que sostuvo a otra.
En cada joven que, sin saber cómo, decidió ayudar.

Dios estuvo también en Julio, un chico de solo 16 años que fue de los primeros en acudir y ponerse al servicio del otro. Porque Dios no siempre calma la tormenta, pero se hace presente en medio de ella, a través de personas que aman sin medida.

Gracias, Julio, por recordarnos que incluso en el dolor Dios sigue pasando.

«Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus hermanos.»
(Juan 15,13)

Y dar la vida no siempre significa morir, sino entregarse sin pensar, ponerse en pie cuando otros caen y elegir amar incluso en medio del miedo.

@eufraile María Eugenia Fraile Ternero