Juan Pablo II en el Rocio (Huelva), cerca de Aljaraque, dijo que esos pueblos eran tierra de María.
Hoy se ha vuelto a demostrar esta afirmación de este Papa tan Mariano. Los vecinos, amigos y familiares de los fallecidos en el accidente del tren de Adamuz han querido llevar a la casa de la Virgen y de todo el pueblo, la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, los ramos de flores que han acompañado a sus vecinos, amigos y familiares difuntos en las capillas ardientes y en el cementerio.
Me ha conmovido y he pensado en la Virgen cuando haya visto llegar a esa multitud que ha ido a su casa a pedir su protección y consuelo. Seguro que la Virgen también ha llorado por esta tragedia como lloró por ver caer la sangre de su Hijo.
A ninguna Madre le agrada ver sufrir a sus hijos: ¡Madre es hora de que te vuelques con ese pueblo, con un pueblo mariano! Eres consuelo de los afligidos, Reina de la Paz, Madre de todos los hombres.
Hoy ellos te necesitan más que ningún otro y todos sabemos que no te dejas ganar en generosidad.








