Toca hablar del Cielo

Cambiar el mundo

Sin Autor

Son días de profundo DOLOR. Creo que todos contemplamos la realidad de lo acontecido con un nudo en el estómago…

Y en medio de esto hoy me hablaron del cielo. Quienes me conocen saben que últimamente es mi tema favorito. Y me compararon el cielo con un banquete y nuestra vida en la tierra como el tiempo que nos da Dios para preparar nuestro traje para ese banquete.

Como mujer casada, lógicamente pensé en mi traje de novia.

Hay veces en la vida que suponen un complemento a ese traje. Decidir la altura del botón o un adorno pequeño.

Y hay otras veces que en la vida, pasan cosas; como la que muchas familias están viviendo por desgracia a raíz de este accidente; que te cambian el patrón de tu vestido. Que hacen que recalcules la ruta de nuevo. Que empieces casi de cero.

Y al principio no puedes. Lloras. Sientes el dolor en lo más profundo de tu corazón. Como si te lo arrancaran. Pero milagrosamente (nunca mejor dicho) te sientes sostenida. En volandas. Y al mismo tiempo notas la oración de tanta gente, los gestos de cariño…

Y también el silencio de Dios. No porque no quiera consolarte, no porque te haya abandonado sino porque hace suyo tu dolor y sabe que no hay palabras. Que en el silencio hay consuelo, que su abrazo te basta y es lo único que necesitas.

Sigo rezando por todas las familias e afectadas por el accidente. Por el descanso eterno de lo fallecidos y porque nuestra madre, Reina de la Paz, de el consuelo a todas las familias como hijos predilectos que son.

Y en medio de tantos interrogantes tengo una certeza: la oración SOSTIENE y es un CONSUELO al alcance de todos.

Carmen Martínez