La tragedia de los trenes Adamuz se ha cebado con muchas familias, pero especialmente con la familia de Cristina, esta niña de Huelva que iba con su hermano, primo y padres a vivir uno de sus regalos de Reyes a Madrid.
No quiero ni imaginarme sus lágrimas al escapar del tren buscando, llorando y gritando desconsoladamente: Papá y Mamá.
Hoy acompañamos en la soledad y cierta oscuridad a una niña que lo ha perdido casi todo. Le queda el cariño de sus abuelos, tíos y compañeras del colegio.
Sí, el colegio de Cristina es un rayito de luz en todo este suceso y en el futuro de Cristina porque desde que se enteró de la noticia han sido muchas horas de oración y también de ayuda a sus abuelos en todo lo que podían ayudarles en este momento. No solo eso, sino que ha decidido hacerse cargo de todos los gastos de la educación de la niña hasta que termine su estancia en el colegio Tierrallana.
Queremos felicitar, desde aquí, al colegio y al grupo Attendis por esta iniciativa y pedir a Dios-Padre que cuide todavía con más esmero a Cristina y a todos los afectados por el accidente.







