Estudiar la polarización

Cambiar el mundo

Jaime Nubiola

He comenzado a preparar un libro sobre la polarización que tan gravemente afecta a la sociedad española y a la de tantos otros países. Se trata de un tema que me preocupa porque cuartea agresivamente las relaciones sociales, incluso a veces hasta en el espacio familiar.

Para documentarme he comprado media docena de libros recientes en los que se estudia este fenómeno. Esta semana he terminado el de Luis Miller «Polarizados. La política que nos divide» (Deusto, Barcelona, 2023, 246 págs.). Aunque el libro tenga ya dos años, su detenida lectura ilumina con precisión los diferentes ámbitos de este problema tan actual.

La polarización es, sin duda, «un fenómeno poliédrico» (p. 56). Sin embargo, una tesis central que atraviesa el libro de Miller es «la idea de que los medios de comunicación son solo eso, medios, instrumentos en la propagación del enfrentamiento ideológico y la polarización, y no sus causantes principales. Los causantes principales no son otros que los partidos políticos mismos y su fin último de conquista del poder. Pero una vez hecha esta salvedad, las redes sociales pueden ser medios muy efectivos para desarrollar estrategias polarizadoras» (p. 181).

Repitámoslo con otras palabras: la causa principal de la polarización se encuentra —a juicio de Miller— muy probablemente en los partidos políticos que han hecho de la polarización ideológica y afectiva el instrumento principal con vistas a captar el voto de los electores para alcanzar el poder. Un síntoma de que esto es así es el nivel de insultos y agresiones verbales de los políticos solo comparable a los hooligans de los estadios de fútbol: «La política (…) se ha convertido en uno de los últimos reductos contemporáneos del insulto y la agresividad verbal» (p. 193).

En los dos últimos capítulos Miller defiende medidas para contrarrestar la polarización. «No nos queda otra que volver a construir espacios de interacción social, no partidista, que nos posibiliten expresar un abanico más amplio de identidades y cualidades personales al margen de la política. En última instancia, se trata de independizar de los partidos amplios ámbitos de nuestra vida social y comunitaria» (p. 208).

Estoy del todo de acuerdo con esto y por eso me hago eco de este libro, porque ayuda a pensar.

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* Jaime Nubiola es profesor emérito de Filosofía, Universidad de Navarra, España (jnubiola@unav.es).