Una revolución silenciosa

Cambiar el mundo

Fernando Gallego

En muchos medios de comunicación han aparecido en estos últimos meses grandes interrogantes: ¿Están volviendo los jóvenes a la Iglesia? ¿A qué puede ser debido? Han buscado la respuesta en diferentes expresiones o manifestaciones de la juventud que, no queremos decir que no haya ayudado, han contribuido a este retorno de los jóvenes a la Iglesia y seguir a Jesucristo.

Pero creo que hay algo más y la respuesta la he encontrado en los que hoy llamamos los santos millenians: Carlos Acutis, Pier Giorgio Frassati, Chiara Badao y otros jóvenes que están en proceso de ser declarados santos: Pedro Ballester, Marta Obregon o Elena Calero.

Estos jóvenes que han luchado por alcanzar la santidad son una revolución silenciosa. San Josemaría decía que estas crisis mundiales son crisis de santos y estos chicos y chicas con sus vidas han dado ejemplo a muchos chicos/as de su generación que se puede alcanzar la santidad.

Juan Pablo II animaba, como lo han hecho después los diferentes Romanos Pontífices, a que los jóvenes pueden ser santos y por eso, en esos encuentros mundiales -otro hito de esta revolución silenciosa-, animaba a que con todas sus fuerzas y la Gracia de Dios soñaran con el ideal de la santidad.

Hoy damos gracias a Dios por estos jóvenes santos y por las Jornadas Mundiales de la Juventud que están provocando esta revolución silenciosa.