Llamada, discernimiento y sorpresa son tres dones fundamentales que nos aporta Dios para nuestra vida diaria y desarrollo de nuestra fe, siendo el Papa Francisco aquel que nos lo recordaba de manera especial en numerosas ocasiones.
Estos tres dones son la base y sirven de sustento de cualquier carisma, fortaleciéndolo y asegurado su extensión. En definitiva, es enriquecido. En nuestra vida, pueden estar relacionados con la toma de decisiones, la búsqueda de un lugar en la vida y con el hecho de dejarse sorprender por los planes de Dios.
Pienso que ninguno de los tres debe ser perdido, a pesar de nuestros momentos de dudas, malas rachas o posibles crisis de fe. Todo lo contrario, estos procesos deben resultaros de ayuda para que, precisamente, sintamos que nuestro diálogo interno con Dios sigue vivo. Él acepta esto mismo, acepta la imperfección, el error, la duda, el dolor…Y lo abraza.
Tanto es así, que probablemente, sientas que necesitas uno de estos dones en mayor medida en este momento. Quizás, te haga falta ver una puerta que se abre, sentir que un camino se bifurca y debes escoger otro o permitir que el amor de Dios llegue a tu rutina y a ti mismo. Bien es cierto que entender cómo estos tres dones actúan, requiere de tiempo y reflexión, no es fácil, pero existe cierta grandeza en lo pequeño y cotidiano, solo debemos dejarnos sorprender. Piensa un poco, seguro que tienes muchos ejemplos que se te vienen a la cabeza (una palabra, un gesto, una mano amiga…).
Y recuerda, es importante que acudamos a su llamada, sepamos distinguirla y nos dejemos sorprender por aquello que nos tiene preparado. Ese “sí” que cada día buscas está más cerca de lo que crees. Él siempre te acompaña, tanto en el proceso como en el final. En lo bueno y en lo malo.
“Bienaventurado es aquel que oye la Palabra y obra”- D. Alejandro, párroco del Santuario de la Victoria (Málaga), en una formación a un grupo de jóvenes.
Con especial recuerdo a las víctimas y afectados de Adamuz. Ojalá encontréis aquello que necesitéis para reparar vuestra herida.
José Alberto Suárez Torres







