¿Te da miedo la duda?

Cambiar el mundo

Sin Autor

La duda es mi amiga, compañera de viaje.

Lejos de ser una contradicción, la duda puede convertirse en un puente hacia la fe más auténtica. No siempre se llega a Dios desde la certeza; muchas veces se llega desde la pregunta, desde la búsqueda de verdad. Quien duda, en realidad, se está tomando en serio la vida. El que se hace preguntas, el que es inquieto e inconformista, ya está caminando. Dudar es tomarse en serio las grandes preguntas: quién soy, para qué vivo, qué sentido tiene el sufrimiento…..

La duda aparta una fe infantil, heredada y superficial, sin reflexión, y permite construir una fe profunda, personal, libre y consciente. Una fe elegida, no impuesta. Nacida del encuentro, no del miedo.

Dios no rechaza al que duda, sino que sale al encuentro del que busca. Buscar a Dios no es siempre sentir paz; a veces es sentir vacío. No siempre es ver luz, a veces es oscuridad. Pero incluso en esa oscuridad, hay un deseo de sentido, de verdad, de amor, de eternidad. Nos hace preguntarnos: “¿Y si Dios existe?” Y esta pregunta ya es oración.

Si dudas sigue caminando, sigue buscando, no renuncies a la Verdad. Al final, llegará el verdadero encuentro. A veces encontramos a Dios por la herida, por la pregunta, por la duda, por la búsqueda….Quien busca con honestidad ya está siendo guiado.

“La duda es parte del camino del entendimiento”, decía Santo Tomás de Aquino. Santa Teresa de Calcuta, durante años, tuvo el corazón envuelto en silencio, pero cada día eligió creer sin sentir, servir sin respuestas, amar sin certeza interior…..Y en esa oscuridad, su fe se volvió pura, fuerte, profunda….

Mi amiga, la duda, me enseña, me guía, me responde, me hace humilde, me mantiene en camino….Me obliga a buscar, a escuchar, a confiar aunque no entienda. En la duda aprendo a esperar, y en la espera descubro que Dios no siempre se siente, pero siempre me acompaña.

Marienma Posadas