5 consejos para vivir la soltería

Cambiar el mundo

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¿Existirá el amor para mí? Tal vez nos hemos planteado esta pregunta ante diferentes escenarios: relaciones amorosas fallidas, insatisfacción con nuestro propio cuerpo, ideas rígidas que nos hacemos sobre la soltería… Ver que otros empiezan a avanzar en sus relaciones de pareja y sentir que no lo hacemos al mismo ritmo que ellos nos hiere y nos frustra. Sin embargo, aprender a asumir la realidad de cada momento de nuestra vida en santa paz es esencial para quien ha querido permitir que Dios sea el dueño y Señor de su vida. Si esa experiencia también te ha pasado a ti, entonces sigue avanzando en este artículo.

1. Cada tiempo tiene un propósito

¿Te han dicho que estar soltero era malo? A Dios, en Su sabiduría eterna, jamás se le escapa lo que necesitamos para nuestra felicidad. Por eso, tú abraza este tiempo como un regalo del Cielo, y llénate de esperanza. La gran pregunta que puedes plantearte ahora para abrir tu corazón en este discernimiento es: “Señor, y Tú ¿qué esperas de mí?”.

A menudo olvidamos de que el tiempo que Dios nos concede tiene un propósito. Normalmente, cuando Dios llama a una misión, prepara el corazón de las personas que la asumen. Por eso es necesario dejar que la vocación madure en nuestro interior; permítete madurar y purificar tu identidad, para poder asumir libremente la tarea de amar al otro.

Ciertamente, el amor de pareja es tan solo uno de los diferentes tipos de amor que existen. Hay amor como hijos, hay amor hacia los hermanos, hacia los amigos… Ciertamente, si no tienes pareja, esto no es sinónimo de que no tengas a quién amar: significa que hay un amor que en este momento debes madurar.

2. Conócete a ti mismo

Nunca acabaremos de conocernos, y Dios en este tiempo quiere sacar frutos de ti. Por eso, dedica más tiempo a la oración, a conocerte y trabajar en ti mismo. Descubrirás lo muy amado que ya eres por Dios, y las muchas virtudes y gracias que Él ha depositado en ti. Cuando descubras a la otra persona, tendrás mayor disponibilidad para donarte con más conciencia de ti.

Cuando no nos planteamos las preguntas más esenciales acerca de nuestra interioridad y esencia, nos volvemos unos desconocidos para nosotros mismos. En cambio, conocerte te permitirá elegir un amor más libre.

3. Hazte las preguntas fundamentales

Pregúntate cosas como: “¿qué clase de amor anhelo?”, “¿cuáles son los sueños más auténticos que brotan de mi corazón?”, y “¿quién soy yo?”. Aunque suenen difíciles, ¡son las preguntas más prácticas de la vida!

Cuando estas preguntas no son planteadas y respondidas conscientemente, buscamos responderlas de modo inconsciente a través de nuestras relaciones y acciones. En el fondo, estamos en una búsqueda inconsciente, y eso muchas veces nos mueve a hacer cosas que nos hieren.

4. Cultiva buenos hábitos

Tener buenos hábitos nos ayuda a ordenarnos interiormente. Haz ejercicio, ten buenas amistades, mantén una rutina de oración, aliméntate bien. Nunca olvidemos que daremos al otro lo que tenemos en nuestro corazón. Una persona virtuosa siempre llenará los espacios de su vida con amor a Dios y con obras buenas. Si alimentamos la idea de que por estar solteros estamos mal, nos sentiremos avergonzados de quiénes somos.

Para que la virtud crezca, necesita ser alimentada de buenos hábitos interiores y exteriores. Ello fortalecerá nuestra voluntad y nos ayudará a elegir todo aquello que nos haga bien.

5. No dejes de amar

Como dice san Pablo, “si no tengo amor, nada soy” (1 Cor 13,2). Dios siempre nos invita al amor, independientemente del estado de vida en el que nos encontremos. Por eso, no te compares con el otro: abraza la realidad que tienes frente a ti. Aceptar de buen ánimo la realidad que vivimos es un signo de la apertura que hay en nosotros al plan de Dios.

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Para concluir, es importante aprender a encontrar la alegría y la bendición en el tiempo presente. En este tiempo en el que Dios quiere amarte, en el día de hoy.

Por ello nosotros estamos invitados a asumir el presente con gozo y esperanza, y la esperanza siempre está puesta en la acción de Dios, en ese Dios que nos ama y que jamás nos dejará en vergüenza.

Isa & Gary para Ama fuerte