La Iglesia no es una democracia.

No son pocas las ocasiones en las que se levantan voces reclamando una mayor participación de todos los elementos y estamentos de la Iglesia. A mi, no me parece mal y, como viene haciendo el Papa Francisco, hay que dar una mayor presencia a todos en la vida de la Iglesia.

Sin embargo no podemos olvidar que la Iglesia nunca puede ser totalmente demócrata porque el principal sujeto, protagonista, de la Iglesia, es Jesucristo y este no vota.

Querer confiar el gobierno a las mayorías, como muy bien dice el Cardenal Sarah, es olvidar que la Iglesia es la familia fundada por Dios.

Si las decisiones de gobierno en la Iglesia hubieran sido adoptadas por la mayoría, Jesús no hubiera muerto en la Cruz y se hubiera movido, como ocurre en muchas democracias, por el flujo de las encuestas.

El papel de la Iglesia es, como debemos recordar, el de proteger, custodiar y difundir la Verdad.

Robert Tyrrel