La resiliencia de los católicos

La iglesia católica está en crisis es una afirmación cierta, se lea cuando se lea, desde su creación. Es verdaderamente un milagro que como institución, la Iglesia Católica siga en pie después de 2019 años con tantos problemas que carga y claro que lo es pues el Espíritu Santo, en Pentecostés, le dio la fuerza milagrosa de expansión. Esto es una certeza para los que somos creyentes.

El objetivo de este texto es animar a la pro actividad del católico ante un contexto complicado pero esperanzador y si cualquier no católico lo llega a leer que pueda racionalizar lo expuesto y siempre animarlo a que se conduzca con respeto y tolerancia a una crítica edificante y enriquecedora, lo cual siempre es bienvenido y se agradece.

Hay que entender que la Iglesia, desde su creación, es santa y pecadora. Santa porque a todos los cristianos católicos nos santifica a través del Espíritu Santo, a través del bautismo; por la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Es pecadora porque está  conformada por seres humanos y ¿Qué ser humano es libre de pecado en su libre pensar, hacer y omisión? Nadie. No se puede reducir a la Iglesia a un simple funcionamiento de la misma ya que sería ignorante y erróneo pues carecería de sentido su misión y origen, lo cual siempre es, ha sido y será el amor que Dios nos profesa.

Tampoco se puede entender como una igualdad al clero, claro que es parte de ella pero es una mínima parte. Menos entenderla en términos cuantitativos como % de católicos, ex católicos, # de asistentes a misa, cantidad de dinero, diezmo, delitos sexuales y no sexuales, chismes, habladurías, etc. Porque simplemente ese reduccionismo inválida la calidad del juicio porque así como se analiza cualquier tipo de institución ya sea de beneficencia pública, de salud, de gobierno, social, recreativa, cultural, política no sólo se estudia bajo un enfoque restrictivo sino cualitativo. Pongo como ejemplo una Institución Pública de Salud, un Hospital, ésta no se juzga sólo por el hecho que un médico haya cometido uno o varios errores, que su personal de limpieza sea eficaz, que las enfermeras tengan equipo para trabajar, que los administradores utilicen los recursos eficientemente; vaya son muchas las esferas que hay que analizar y reducir a toda una Institución por ciertas acciones de algunos resultaría erróneo, intolerante y carente de un raciocinio justo.

Lo que intento es explicar que la Iglesia Católica es una institución que tiene una edad de 2019 años y que aún con tantos errores sigue en pie y que como católicos debemos tener una actitud proactiva y no de desesperanza y fatiga ante la actualidad. Tal pareciera que hoy en día es vergonzoso ser creyente católico y no debe ser así pues así como se han cometido terribles errores dentro de la misma también se han hecho cosas formidables. Porque bien es cierto el dicho que más ruido hace un árbol que cae que un bosque que crece y sinceramente, esto nos pasa como comunidad perteneciente a la misma. No intento ocultar ni justificar de ninguna manera lo que está mal pero eso lo conocemos con exactitud y como católicos reprobamos lo que vaya en contra de nuestra fe y sobre todo cuando tienes a Dios, sabes que el enemigo siempre va a estar al acecho, no descansa, nos desprecia y odia que seamos amados por Dios y siempre intentará hacer lo que esté a su alcance para atraparnos y caer en desgracia, como él.

Como católicos nos encontramos ante un ambiente de una religión light que todo lo permite, envuelta en un relativismo de frivolidad, apatía e indiferencia. Por todos lados se promueve el hedonismo, la sexualidad trivializada que denota la inmadurez afectiva. El consumismo y materialismo están en su máximo esplendor en las redes sociales, presumiendo vidas que no son sostenibles ni edificantes y al final están llenas de vacío y por ende hay una notable falta de compromiso de la sociedad, en general.

Ante un panorama complicado hay una necesidad de interioridad y espiritualidad que la vemos en tanto sincretismo con el yoga, meditación, brujerías, tarot, reiki…vaya todo esto es abrir la puerta a algo desconocido que si bien estuviésemos bien formados y armados como católicos conocedores de nuestra fe, jamás caeríamos en tanta incongruencia pero la necesidad del alma grita y se alimenta con lo más fácil. Digamos así como cuando a uno le da hambre y ves unas papitas, chocolates, pan y te atascas de ello porque te genera bienestar y placer y te quita el hambre.

PERO no necesariamente es lo mejor y más sano para nuestro cuerpo físico, de entrada, sólo nos llena de momento y al corto plazo da más hambre, no nos satisface y a la larga, problemas de salud física. La necesidad de amor, de principios sólidos que sean motivacionales para la voluntad y se fundamenten en valores íntegros.

Todo esto es un panorama que pareciera nuevo pero lo real es que por las redes sociales y la prontitud de información lo tenemos a la mano pero siempre ha sido así.

¿Qué hacer como católicos ante este panorama? Dejar A Jesús, ser Jesús en nuestras vidas y salir, cada quien, en la medida de lo posible y de nuestro entorno a evangelizar, no con palabras, sino con acciones y sobre todo educándonos en nuestra fe y tener hambre de saber más y más porque católico bien formado, jamás se cambia de bando.

Así que tengamos esa cultura de saber más de lo que nos compete y vivamos nuestra fe junto con la Iglesia de darnos a los demás y que ellos vean a Jesús en nosotros. La educación debe ser integral tanto en escuelas como en la familia. Dar nuestros dones al servicio de los demás en lo que sea que hagamos dentro del respeto, tolerancia, generosidad y buen criterio. Como laicos, animar al clero, a la Iglesia, a ser innovadora y que predique con amor, alegría y gozo, adaptando las enseñanzas de Jesús a las nuevas generaciones a través de misas, cursos, retiros, misiones llenas de júbilo y ánimo.

La iglesia debe dar a sus fieles una evangelización completa para que asimilemos bien la fe y podamos predicarla en nuestros hogares y trabajos con nuestros principios morales y sociales bien definidos pues a pesar que se tenga buena voluntad, sin formación, no existe eficacia al hacer llegar el mensaje de Cristo.

Necesitamos una iglesia eficaz para que los laicos salgamos a la calle y dentro de nuestro campo político, social, cultural, médico, científico industrial, obrero, tecnológico demos paz, regocijo, esperanza, alegría, amor, ayuda a todo que lo requiera así como en un Hospital se ayuda tanto al personal a dar trabajo al personal calificado y proporcionar medios de subsistencia para familias también se ayuda al paciente a curarse y a dar calidad de vida. Anímate y aprende más de tu religión y permite a Jesús ser Jesús en tu vida. Que Dios te cuide y proteja en este camino.

Karla César Vargas