Ve a Misa.

Tienes ganas de fiesta. Lo veo en tu mirada inquieta. Te apetece bailar, salir y desfogar. Tienes ganas de amigos, tienes ganas de demostrar que vales, tienes ganas de agradar. Tienes ganas de tener gente a tu alrededor. Tienes ganas de juventud. Tienes ganas de viajar. De conocer. De ir a más. Tienes ganas de llegar lejos. Tienes algo que no te deja tranquilo, algo que te empuja a buscar siempre lo siguiente. Quieres ser feliz y luego más feliz todavía. Tienes ganas de ese algo que siempre se te resiste. Tienes ganas de paz. Tienes ganas de amor. Tienes ganas de perdón. Tienes ganas de vivir.

Lo que tú tienes, aunque todavía no lo sepas, son ganas de Misa.

La misa no es un cuento chino, no es un rito de una determinada religión. No son 25 minutos de otra cosa más del día. No es una oración al cielo sin mucha garantía de ser escuchada. No es un grito a un Dios que está lejos. No es una tradición de viejos. No es hacer caso a un ser superior que no me deja vivir en paz para que no se enfade, o mejor, para que no me castigue.

La Misa es verdad y verdad del mundo. La Misa es origen y fin del sentido de nuestra vida, de este cosmos y de todo lo que conocemos. En la Misa explota todo el bien que ansiamos, la belleza que buscamos y el sentido que pocas veces encontramos. La Misa es el momento en el que el bien gana al mal del mundo. En la Misa, por Jesucristo: tus bajones, tus enfermedades, tus frustraciones, tus soledades, tus desánimos, tus sufrimientos, tus heridas, tus incomprensiones, tus envidias, tus rencores, tus fealdades, tus defectos, tus maltratos son sanados. Es más, toda corrupción, toda guerra, todo abuso, toda injusticia, toda miseria del mundo es vencida por cada gota de la sangre de Jesús. Y esa sangre te la bebes tú. Lo que tú comes y bebes es pura vida y puro amor, puro bien. La misa es Resurrección. La Misa cura al mundo. La Misa cambiará el mundo. La Misa es el triunfo del amor sobre el odio. En vivo y en directo. La Misa es el antídoto del alma, la pieza que nos falta dentro tiene forma de pan. Con el corazón abierto sintámonos privilegiados, orgullosos, afortunados por poder estar ahí.

Si tu relación está fallando, ve a Misa

Si tu familia se rompe, ve a Misa

Si sufres por tus amigos, ve a Misa

Si estás angustiado, ve a Misa

Si nada te sacia, ve a Misa

Si crees que no tienes remedio, ve a Misa

Si estás triste, ve a Misa

Si te sientes solo, ve a Misa

Si nada te apasiona, ve a Misa

Si todo te es indiferente, ve a Misa

Si tienes el corazón frío, ve a Misa

Si crees que estás muy bien como estás, ve a Misa

Si quieres saber qué es el amor, ve a Misa

Si agradeces la vida, ve a Misa

Si te sientes querido, ve a Misa

Si tienes ganas de darte, ve a Misa

Si quieres ser la mejor versión de ti, ve a Misa

Si quieres ser feliz, ve a Misa

Si no sabes si sí o si no: ve a Misa

Si sabes que claramente no, especialmente en ese caso: ve a Misa

Marta Rosal