Con Flores a María

La idea de un mes dedicado específicamente a María se remonta a los tiempos barrocos en el siglo diecisiete (XVII). A pesar de que no siempre se llevó a cabo en mayo, el mes de María incluía treinta ejercicios espirituales diarios en honor a la Madre de Dios.

Fue en esta época que el mes de mayo y de María se combinaron, haciendo que esta celebración cuente con devociones especiales organizadas cada día durante todo el mes. Esta costumbre se extendió sobre todo durante el siglo diecinueve (XIX) y se practica hasta hoy.

Las formas en que María es honrada en mayo son tan variadas como las personas que la honran.

Es común que las parroquias tengan en mayo un rezo diario del Rosario y muchas erijan un altar especial con una estatua o imagen de María. Además, se trata de una larga tradición el coronar su estatua, una costumbre conocida como Coronación de Mayo. A menudo, la corona está hecha de hermosas flores que representan la belleza y la virtud de María, y también es un recordatorio a los fieles para esforzarse en imitar sus virtudes.

Sin embargo, los altares y coronaciones en este mes no son solo cosas «de la parroquia». Podemos y debemos hacer lo mismo en nuestros hogares para participar más plenamente en la vida de la Iglesia. Debemos darle un lugar especial a María no porque sea una tradición en la Iglesia o por las gracias especiales que se pueden obtener, sino porque María es nuestra Madre, la madre de todo el mundo y porque se preocupa por todos nosotros, INTERCEDIENDO INCLUSO EN LOS ASUNTOS MÁS PEQUEÑOS DE SUS PEQUEÑOS. La Santísima Virgen María es por siempre la Reina del Cielo y de la Tierra y como para ir al cielo HAY QUE HACERSE COMO NIÑOS, la VIRGEN ES LA REINA DE LA INFANCIA ESPIRITUAL.

Este CAMINO DE INFANCIA ESPIRITUAL nos llega a través de varios santos y fieles de la Iglesia.

  • Santa Teresita del Niño Jesús nos dice: “A pesar de mi PEQUEÑEZ, puedo aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección».

Tiene una oración dedicada a la Virgen María que dice:

«Para que una hija pueda a su madre querer,

es necesario que ésta sepa llorar con ella,

que con ella comparta sus penas y dolores.

¡Oh dulce Reina mía!, (Reina de la Infancia Espiritual)

cuántas y amargas lágrimas lloraste en el destierro para ganar mi corazón,

¡oh Reina! Meditando tu vida tal como describe el Evangelio,

yo me atrevo a mirarte y hasta a acercarme a ti.

No me cuesta creer que soy tu hija, cuando veo que mueres,

cuando veo que sufres como yo».

  • San Josemaría nos dice respecto a LA VIRGEN MADRE DE DIOS: “Te aconsejo que hagas, si no lo has hecho todavía, tu experiencia particular del amor materno de María. No basta saber que Ella es Madre, considerarla de este modo, hablar así de Ella. Es tu Madre y tú eres su hijo; te quiere como si fueras el hijo único suyo en este mundo. Trátala en consecuencia: cuéntale todo lo que te pasa, hónrala, quiérela. Nadie lo hará por ti, tan bien como tú, si tú no lo haces”.

¡¡Nuestra Madre es la Reina de nuestra Infancia!!

  • El Franciscano Padre Jozo Zovco, párroco de Medjugorje en los primeros años del comienzo de la devoción mariana en ese lugar, nos dice: “Escuchar el mensaje de La Virgen significa ser OBEDIENTES, HUMILDES, PEQUEÑOS. Nuestra Madre llora por nosotros y sus lágrimas son pesadas, en el sentido de que son poderosas. Podrían derretir un corazón de piedra. Podría purificar nuestro corazón impuro y encender el fuego del gozo. Encender el fuego de la Paz. Esto le permite a uno VIViR COMO NIÑO PEQUEÑO NUEVAMENTE. Ella nos llama MIS QUERIDOS HIJOS. ELLA RECONOCE A UN NIÑO EN CADA UNO DE NOSOTROS. Cada uno es SU QUERIDO HIJO, SU NIÑO. Cualquiera que busca la verdad y quiere amar y ser amado.”

El libro del Apocalipsis, nos describe a la «Mujer vestida de sol, con la luna a sus pies y coronada con una corona de doce estrellas…y nos dice que «gemía con dolores de parto» (Ap 12,1_2). Estos dolores son los que le produjo el parto sobrenatural de la Iglesia y de los miembros del cuerpo místico de su Hijo, por eso se la invoca como MATER ECCLESIAE O MADRE DE LA IGLESIA.

El parto donde María nos recibe a todos como hijos, ocurrió al pie de la cruz de su Amado Hijo Jesús. Y María, seguirá sufriendo dolores de parto hasta que su Hijo no haya nacido en todos los corazones de los hombres. Por eso la devoción a la Reina de la Infancia Espiritual, trata de que NOS RECONOZCAMOS COMO NIÑOS PEQUEÑOS Y, CON ESA SENCILLEZ, INVITEMOS A OTROS HERMANOS NUESTROS A RECONOCER Y VIVIR ESA VIDA DE INFANCIA QUE CONSUELA Y ALEGRA A NUESTRA MADRE.

En el mes de Mayo, hasta la CRUZ se adorna con flores en la festividad del día 3, donde se conmemora la INVENCIÖN o EL HALLAZGO DE LA SANTA CRUZ, por parte de Santa Helena -madre de Constantino- en el año 326, en su peregrinación a Jerusalén. Es una festividad muy extendida en España que se conoce como LAS CRUCES DE MAYO y donde numerosos pueblos y ciudades ADORNAN LA CRUZ CON FLORES hasta cubrirla completamente y que recuerdan a las FLORES A MARÍA, con que la honramos cada día en este mes.

En la aparición de la Virgen de Guadalupe al indio Juan Diego en México, el milagro que obró la Virgen fue hacer brotar ROSAS FRESCAS EN PLENO INVIERNO, para que se las llevara al obispo Fray Juan de Zumárraga. Al extender su poncho aparecieron las FLORES DE MARÍA sobre un maravilloso cuadro viviente. En la tilma estaba pintada lo que hoy se conoce como la imagen de la Virgen de Guadalupe, que se venera en su basílica.

De las numerosas fiestas en el mes de Mayo, destaca la PRIMERA APARICIÓN DE LA VIRGEN EN FÁTIMA a los tres pastorcillos y donde la Virgen habla desde el principio del ROSARIO. Las 50 ROSAS que se van desgranando -en forma de AVEMARÍAS- a lo largo de esta devoción. El mensaje se reveló desde la primera de sus apariciones, el 13 de mayo de 1917. En aquella ocasión Lucía preguntó si ella y Jacinta irían al cielo. La Virgen les dijo que sí, pero cuando preguntó por Francisco, la Madre de Dios contestó: “También irá, pero tiene que rezar antes muchos rosarios”. La Virgen de Fátima abrió sus manos y les comunicó a los tres una luz divina muy intensa. Los niños cayeron de rodillas y alabaron a la Santísima Trinidad y al Santísimo Sacramento. Luego María señaló: “Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”. En la última aparición, antes de producirse el famoso milagro del sol, en el que el astro pareció desprenderse del firmamento y caer sobre la muchedumbre, la Madre de Dios pidió que hicieran en ese lugar una capilla en su honor y se presentó como la “Señora del Rosario”, SEÑORA DE LAS ROSAS, SEÑORA DE LAS FLORES. Como se puede comprobar, LA VIRGEN ESTÁ MUY RELACIONADA CON LAS FLORES y el mes de MAYO es el mes de ACERCARSE MÁS A MARÍA, llevando todos los días, las ROSAS DE NUESTRO ROSARIO, PARA HONRARLA Y PEDIRLE UN CORAZÓN DE NIÑO MUY PEQUEÑO.

 

Julio Nieto