Te la juegas sí o sí

Sin proponérmelo me vino a la mente una peli, que precisamente no es de mis favoritas, pero dejó un poso en mí… así rápido, lo que me quedó fue, cómo un chico ayuda a un igual  y muestra un poco de humanidad. Ante esa experiencia traumática del muchacho vulnerable, el ejemplo de ese chico lo llevó a ser una persona mejor, y defender a los débiles. Sacando conclusiones de aquí, vemos que, ante una situación difícil, se puede salir adelante para mejor, la actuación de otros puede influirnos, en este caso, favorablemente.

Nos la jugamos en los pequeños detalles del día a día.

Queramos o no, lo que pensamos, hacemos o dejamos de hacer tiene consecuencias en los demás, no solo en nosotros mismos.

Qué nos aporta portarnos como Dios quiere de nosotros:

  • Paz en nuestro corazón.
  • No depender del qué dirán.
  • Fortalece nuestra voluntad desde el aquí y ahora.
  • No compararme con otras personas.
  • Esperanza de disfrutar la vida eterna y conducir a otros a lo mismo.
  • Criterio, enriqueciendo la razón con la fe, tienes una panorámica más amplia.

Qué nos quita portarnos como Dios quiere de nosotros:

  • Distracciones en cosas pasajeras.
  • Seguir lo que hace la mayoría sin pensar.
  • Inseguridad en mí mismo.
  • Agresividad
  • Desconfianza
  • Venganza

Siguiendo esta idea de actuar en consecuencia, uso una comparación que Sta. Madre Teresa de Calcuta dijo: Como los cables de la luz que pasan por las calles, somos tú y yo, antes de que fluya la corriente por ellos, no hay luz, ¡la corriente es Dios!

Por tanto debemos dejar que esa corriente pase por nosotros, y de este modo generar la luz del mundo: JESÚS. Es así de claro lo que nos jugamos aunque digamos “no me quiero complicar la vida”: escogemos a Jesús o nos  negamos a ser instrumentos de Él y como resultado, dejar que se extienda la oscuridad. Y si actuamos según tengamos ganas, ya no es que nos vaya regular en el presente o futuro próximo, es que, la vida eterna es la que nos jugamos, ¡esta vida, es para la vida que viene! Si somos flojos, nos fastidiamos la vida a nosotros y las consecuencias son ir despilfarrando el fondo de “bien” que tenemos en la gran familia humana.

Seamos como Dios quiere, Bueno como es Él.

Laura Ponce