Asesores de imagen ocultos…

Todos hemos soltado tacos alguna vez… Pueden salir por descuido, porque nos los pegan nuestros amigos, o en el peor de los casos, porque nos creemos superiores a los demás y les insultamos.

Siempre hemos oído de nuestros padres o profesores que «no se dicen palabrotas». Normalmente, nos argumentan que queda feo o que no es muy educado. Lo que hacemos en estos casos es callárnoslas cuando están ellos, pero sin dejar de usarlas con nuestros amigos. Esto no deja de ser meritorio, pasarse el día usando «ciertas» expresiones para luego, al llegar a casa, aguantárselas, es un verdadero sacrificio.

El asunto consiste en no decir palabrotas para no faltar al respeto a nuestros padres o a las personas mayores que están con nosotros. Esto está muy bien, pero hay dos problemas. En primer lugar, que suele ser muy difícil aguantarse los tacos cuando uno está acostumbrado a decirlos… aunque depende de la capacidad de cada uno. Pero hay algo más importante, y es que en Given Faith siempre te pedimos que seas mejor.

No sé si te lo habrás preguntado, pero quizá tus padres no quieren que digas tacos no porque les moleste, sino porque quieren lo mejor de ti. Desde esta perspectiva todo cambia. Sería extraño insistir a alguien para que no se suicide y que te diga «bueno, si te molesta, voy a suicidarme donde no me veas». Me he ido un poco al extremo, pero es que los extremos del amor son las cosas pequeñas, y así es como quieren los buenos padres.

 

No sé en cada caso qCaptura de pantalla 2015-10-04 a las 14.43.48ué razones pueden tener para animarnos a ser más finos con nuestro lenguaje. Quizá piensan en el ejemplo que les das a tus hermanos pequeños, o en tus campañas emocionales, que pueden fracasar por ser un mal hablado… El caso es que ellos suelen tener buenos motivos para decirnos las cosas, y si no, ¿por qué no preguntárselo?