Mi agenda de tiempo libre…

Quiere ser médico y le gusta esa chica… No hay que ser detective para llegar a esta conclusión: basta verle en la biblio de la Facultad de Medicina tonteando con “la afortunada”. Ahora bien, ¿conocemos realmente a esa persona? ¿Sabemos lo que le mueve?

Pues muchas veces pensamos que nos conocemos a nosotros mismos moviéndonos en este plano. Estudio medicina y lo estoy intentando con esta chica. Obviamente hay más cosas que podemos decir de nosotros mismos, pero es verdad que muchas veces intentamos llegar a cumplir con ciertos parámetros para asegurarnos un estatus de cara a los demás, y también de cara a nosotros mismos. Por ejemplo, ser un estudiante con futuro, tener un hueco en el grupo de amigos, estar más o menos bien con nuestra familia…

Está muy bien tener ciertos objetivos, pero no podemos quedarnos en eso. No es nada normativo o moral, es simplemente que – por naturaleza – nuestro corazón no se está quieto. Aunque queramos limitar nuestros quereres o deseos a ciertos ámbitos de nuestra vida, nuestro corazón no se da por satisfecho: busca siempre llenarse con cosas. Por ello, basta mirar nuestra agenda de tiempo libre para averiguar de qué se llena espontáneamente nuestro corazón; para descubrir lo que le mueve, lo que busca…

Echando un vistazo a tus tiempos muertos puedes descubrir muchas cosas. Si tu corazón trata de llenarse de lo primero que encuentra o mira más a largo plazo, a lo profundo; si intenta huir de lo vivido durante el día o se complace en ello y lo comparte con los demás… No es lo mismo acabar el trabajo y ponerme a ver la tele, que llegar a casa con la ilusión de ver a mis seres queridos y explicarles y que me expliquen lo vivido durante el día…

Precisamente, este es el análisis que hemos llevado a cabo en Cuaresma, y aún estamos a tiempo de apurar… ¿Nuestro corazón se dirige a Cristo? ¿Se dirige a los demás? Pídele este don al Espíritu Santo, que convierta tu corazón.