¡Gracias Pablo, gracias!

Mientras que tu propuesta de eliminar la Misa de la 2 de TVE no haga más que aumentar la audiencia de la misma, ¡encantados Pablo!. Pero no nos quites este derecho. No te equivoques, la Iglesia no es tu enemigo a Batir.

¡Gracias Pablo, gracias!

¡Libertad! Venimos, en nombre de la libertad, a despejar España de políticos corruptos, de ricos egoístas, y de otras muchas ataduras… Entre las que se encuentra la religión Católica. Por eso, como medida crucial, vamos a eliminar la «Misa de la 2» de los domingos.

Espera Pablo,  que a lo mejor esto hay que pensarlo. Que un 70% de la población española se declara católica. Que muchos de ellos practican la fe que confiesan, e incluso ¡van a Misa! Que sin ellos España no sería lo que es ahora. Que sin la Iglesia, aquellos a los que el Estado tiene desprotegidos, los tuyos, se morirían de hambre, de frío, totalmente desatendidos.

Quizá la Iglesia en España, la Misa de la 2 de TVE, no sea un problema, sino todo lo contrario. Quizá sea mejor no quitarla. Quizá, como te dice ese sacerdote en la carta que circula por las RRSS, puedas tener en cuenta, que hay una audiencia considerable de personas, sobre todo ancianas, también enfermos, que ya no pueden ir a Misa, y eso es lo que les queda. Y, ¡ojalá pudieran ir! y no hiciera falta televisarla. Quizá, en nombre de la libertad que tienes por bandera, debas no ponerla, si no quieres, pero no quitarla, porque no te guste.

De hecho, desde Jóvenes Católicos, te damos las gracias. La mayoría de nosotros, podemos ir físicamente a recibir la Eucaristía y eso es lo que nos da la vida, lo que nos ayuda a ser mejores personas, a amar y respetar. Gracias a ti, ha subido la audiencia a niveles nunca alcanzados. Y eso sólo hace bien, a todos, aunque te cueste creerlo.

Habrá quien se haya replanteado verla simplemente por tu propuesta de eliminarla, quien la vea ahora a parte de ir físicamente, quien sea que, en uso de su libertad, decida que también el Estado, tal y como recoge la Constitución española, ha de colaborar con la Iglesia para desarrollar libremente sus creencias.

Sentimos decirte, que tú no eres El salvador de España. Ni tú ni nadie. Que hay un Salvador, que ya vino al mundo y cuyo sacrificio fue la Cruz, lo que recordamos los cristianos en la Eucaristía. De hecho, la salvación de España y del Mundo, pasa porque todos seamos como Jesús, simplemente. Te animamos a intentarlo.

Por todo ello, y no sin antes decirte que, en peores plazas hemos toreado -no eres el primero, ni el último, al que molesta el cristianismo-, te decimos: ¡Gracias, Pablo, gracias!