¿Y tú de qué te disfrazas?

Se acercan días esperados, para algunos un puente de lujo para descansar, salir, despejarse del trabajo, días de relax, quizá un simple puente como otro cualquiera.

Pero algunos… los que “deberíamos”, son unos días significativos… que tienen su valor… un sentido…

Es el famoso “puente de Todos los Santos”. Un puente, sí, como otro cualquiera, pero no debería serlo para ti, ni para mí, para nosotros los cristianos.

Aclaración:

El día 1 de noviembre es el día de “Todos los Santos”, día en el que se conmemora y se le pide ayuda a enormes ejemplares que en vida han sabido y conseguido, con tanto esfuerzo, sacrificio y acompañado de alegría la Gloria y la Santidad, a pesar de los pesares, de los males de este mundo y de la elección libre de poder elegir entre el bien y el mal. Personas humanas de carne y hueso, que sí, su esfuerzo tuvo su recompensa, una recompensa eterna. Personas a las que día tras día pedimos y ofrecemos cosas de nuestra vida cotidiana.

El día 2 de noviembre es el día de “Los Difuntos”, día en el que encomendamos y rezamos por aquellos “QUE YA NO ESTÁN”, por aquellos todos que nos han hecho pasar buenos momentos, aquellos que han pasado como un flash en nuestra vida… Un día en el que rememoramos con mayor plenitud, en lo que creemos, en ese Cielo. Un Cielo que es esperanza. La respuesta de haber obrado bien en esta vida terrenal. El premio por el esfuerzo, el sacrificio, la búsqueda de la felicidad. Una felicidad que comenzamos desde este mundo terrenal y que continua en ese Cielo. Pues sí, ese día recordamos la meta que cualquier persona que sabe que hemos sido creados por un Ser Superior a lo humano pone en su camino, una meta que le da sentido a nuestra existencia, a nuestra creación por el Creador de todo lo creado. Un día de alegría por saber que aquí no termina todo si no que es donde empieza. Entonces… ¿Qué sentido tiene esas vestimentas donde se representa en mayor medida al diablo, a lo inmortal (vampiro), haciendo millones de burlas a los Ángeles…

Y si nosotros los cristianos, dispuestos a ir a la moda terminamos vistiéndonos de algún “fantasma raro” que se nos ocurra. Olé, somos unos pedazos de coherentes, sabiendo que de todo lo que se refleja en ese día esta llevado a la mala interpretación y no da sentido a: 1. Vestirse de especulador sobre una serie de vampiros, inmortales… cuando no creemos en esa inmortalidad, si no en la vida eterna. 2. Diablo, me da que pensar cuando un cristiano que quiere hacer el bien por encima de todo mal, se viste de su mayor enemigo, el demonio. 3. Àngeles, seres inmateriales a los que nos sostenemos y millones de veces al día pedimos ayuda, y sí, nos vestimos de ellos, desvalorizando el enorme sentido que tienen.

¿Qué es en lo que de verdad creemos cuando decimos que creemos en algo?

Nosotros no celebramos Halloween, nosotros celebramos “la Fiesta de Todos los Santos”.