Nuestra indiferencia nos hace cómplices. #PrayForParis

Lo que acaba de pasar en Francia no es un hecho aislado. Sin echar mucho la vista atrás nos acordamos de aquel fatídico 11-S, de los atentados en Londres, del 11-M en Madrid… Y todo ello, por desgracia, nos hace estar siendo testigos de cómo el hombre, de cómo nosotros, nos estamos degradando. Hoy nos toma por sorpresa, es cierto, pero ¿era de esperarse esto? O ¿estamos habituados a esta forma de violencia? A veces parece que sí, que eso es lo normal. Poco a poco somos testigos de hechos parecidos, y nos estamos acostumbrando a que asesinar de forma indiscriminada y sin titubear a cientos de personas en nombre de Dios está bien, que es justificable, que se hace por algo. Pero ¿por qué?

YIHADISTA

Dios no puede contradecirse a sí mismo, Él es nuestra Paz. Estos hechos nos dejan aparentemente sin respuesta, sin palabras. Pero, en nombre de Dios no se hacen estas cosas. No se asesina a nadie en nombre de Dios. Y por ello, ante este sinsentido estamos ante una nueva oportunidad, en la que podemos optar por desear y querer la paz de todo corazón, o mantenernos indiferentes y al margen de todo, sin que nos preocupe demasiado.

Estos hechos nos invitan a rezar por cada una de las víctimas, aunque sea un Avemaria, algo sencillo y pequeño pero que está al alcance de todos y por ello es valioso. Por la paz del pueblo francés, la paz en los familiares de las víctimas, la paz en el corazón de todos los hombres, lideres, gobernadores, terroristas, de todos sin distinción.

Cada uno en su corazón elige por la paz, la desea y anhela. Ya seamos de los que rezan habitualmente o no, estamos invitados a pedir a Dios la paz en el mundo. A unirnos entre nosotros, como hermanos, ahora, no mañana, y pedir a nuestro Padre bueno que nos dé su paz, que la necesitamos ahora, en estos momentos tan difíciles porque como ha manifestado el Papa Francisco: «la paz de toda la humanidad requiere una reacción decidida y solidaria».

Dichosos y felices son los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Pablo Moreno