Testimonios

¿Tú te atreves a dar testimonio de tu Fe?

Hoy le miraba y la única palabra que venía a mi cabeza era: “Descomplicarse”.

Me he acordado de cuando sus hermanos comulgaron por primera vez también con un alba de monaguillos un domingo cualquiera en el que pudimos reunir a la familia cuando ya consideró nuestro párroco que estaban preparados.

Sonrío pensando la de veces que Luis me pregunta qué día estamos de la semana porque su referencia es el domingo en este desorden de verano.

Yo no sé si ya entiende. Me atrevería a decir que sí. Y alargaría estos momentos de contemplación… No es consciente de que él me acerca a Dios. En su inocencia.

En nuestra vida familiar ha habido épocas que el cansancio y la pereza nos echaba para atrás, pensábamos que los niños iban a molestar, que sus llantos distraerían a los demás o que el calor o el frío eran las excusas perfectas para dejarlos resguardados en otro lugar… Y lo cierto es que como en casa no se está en ningún sitio. Y al estar bautizados, la Iglesia es su casa. Solo tenemos que entrar con naturalidad, sin forzar y dejar que vayan participando a su ritmo. Descomplicándonos.

Hoy siento que soy muy afortunada, porque nos levantamos por la mañana los domingos y nos apetece muchísimo cargar las pilas en misa.

¿Tú te atreves a dar testimonio de tu Fe?

Icehache

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