Testimonios

Mi testimonio vivo

Hola, buenas! Soy Cris, tengo 22 años y vengo a contaros cómo fue mi historia con Jesús, mi experiencia personal y el comienzo de mi relación con Dios.

Me llama mucho la atención que muchas personas cristianas no lo vean como una relación cercana sino como una obligación con unos “requisitos” que se deben cumplir y esto se aleja mucho de la verdad, creo que es algo que se debe escoger libremente, el querer ser libre, el querer conocer en profundidad al Padre y sobre todo, el tener fe que para mí es lo más importante. Yo no fui educada en la fe porque mis padres decidieron que era una decisión que tenía que tomar cuando fuera adulta y a día de hoy doy gracias a Dios de que mi camino haya sido como el que es.

El pasado 11 de junio recibí el sacramento del bautismo y de la confirmación

¡El pasado 11 de junio recibí el sacramento del bautismo y de la confirmación, y todo en un mismo día! Ahora mismo estoy feliz y creo que fue uno de los días más alegres de mi vida, sin exagerar. Fue algo que viví en mi propia carne y con mis propios ojos. Ese día se me abrió el cielo. Yo solo os digo que si algo os llama que respondáis, que no le deis la espalda y Él os lo dará todo, para que veáis lo generoso que es. En mi caso, Él fue entrando poco a poco. Creo recordar que la primera vez que tuve conciencia de que estaba bajo la presencia de algo mayor y fuera de mi control, fueron en unas convivencias de mi colegio (terminé en un colegio católico). Esta etapa de mi vida fue bastante dura, tenía mucho estrés en el Bachillerato y lidiaba con mi adolescencia, la cual fue bastante complicada. Al volver de las convivencias me sorprendió que lo primero que me salió al ver a mi madre fue pedirle perdón, sentí como que algo había ablandado mi corazón.

Durante esta primera etapa de mi vida, me di cuenta de lo poderosa que es la presencia de un crucifijo o de un cristiano en un lugar y que Dios entra, sea como sea, por donde sea aunque tu no quieras. Yo sabía que todos ellos estaban viviendo algo que yo no llegaba a entender, aunque en verdad era simplemente que no le “conocía”, pero que Él siempre había estado ahí conmigo, a mi lado y desde entonces me empezó a entrar la curiosidad. Fui buscando a Dios y Dios fue poniendo en mi camino a diferentes personas, (gracias Andrea, Juan.. jaja), que vieron un anhelo en mi interior, algún tipo de luz o chispa y fueron ayudándome en mi camino. Me di cuenta de que Dios actúa a través de las personas y que las utiliza como instrumento. Siéntete privilegiado si Dios te ha señalado de alguna forma para poder actuar a través de él, ayudando a alguna persona o a través del servicio a la comunidad.

Me di cuenta de que Dios actúa a través de las personas y que las utiliza como instrumento.

Después empezó a llamarme a través de la música. Me ayudó muchísimo escuchar canciones que hablaban de Él, de cómo es, de cómo te ama y de lo enamorado de ti que está aunque tú no lo sepas, y poco a poco me fui calando de su Espíritu. Cada vez iba sintiendo más cosas en mí y se fueron despertando rincones que antes estaban dormidos.

Quiero animarte, a ti, que estás leyendo esto, a que si te sientes un poco perdido, te acerques a algún cristiano, a algún sacerdote o religiosa o a alguna persona cercana a la Iglesia o a Dios y que hables con él. Sé valiente y no tengas miedo a buscarle. A mí las personas me han ayudado muchísimo, es un camino que no puedes hacer solo. También quiero hacer alusión a lo importante que es la formación. En mi caso, estuve casi tres años acudiendo a catequesis para poder recibir el sacramento del bautismo. Me costó bastante esfuerzo, pero sabía que iba a merecer la pena. Así como a tener paciencia. Aprendí a esperar a pesar de que estaba deseando bautizarme cuanto antes. Me acuerdo del Padre Roberto que me llenó de esperanza y me alentó a esperar, a tener paciencia, y a confiar en los tiempos de Dios, pues yo me frustré bastante durante el camino pero os prometo que merece la pena. Tenía que conocer a quién me estaba entregando y quién era el que me estaba eligiendo. A día de hoy mi camino no ha hecho más que empezar y todavía me queda mucho por aprender.

El día de mi bautismo salí brillando, y super feliz. Noté exponencialmente la diferencia entre estar y no estar bautizada. Mi relación seguía siendo la misma, pero en ese momento era como que por fin podía sentirle, tocarle y abrazarle. Antes lo sentía pero desde fuera. No llegaba a estar en comunión con Él. Noté una gran diferencia. Fue como pasar de conducir por una carretera a ir por una autopista en dirección al cielo. Todo lo que estoy contando lo sentí así, fue real y es algo que me ha pasado. Por eso os digo, a los que estáis bautizados sentiros unos privilegiados porque muchos no valoráis lo que tenéis y Dios está de vuestro lado.

También, tanto la semana anterior a bautizarme como la de después me pasaron cosas bastante fuertes en mi vida que pusieron en evidencia la existencia del mal y del demonio. A pesar de lo que pasaba a mi alrededor, después de recibir los sacramentos y de «volver a nacer», me sentí como nueva, como en otra dimensión, y en mi interior un amor desbordante. Solo tenía ganas de hacer voluntariado, de compartir mi felicidad y de ayudar a otras personas.

A día de hoy todavía me cuesta concebir lo que pasó, fue un día enorme, demasiado grande, tan grande que todavía no me cabe en la cabeza.

Os animo a quién me esté leyendo que toméis mi testimonio como fuente de inspiración, que este ha sido mi camino y que vosotros tenéis que encontrar el vuestro, y que si tenéis alguna duda, inquietud, curiosidad o los que estáis pasando por un mal momento de crisis de fe etc. que no dudéis en preguntarme, que estaré encantada de responderos e intentar ayudaros. Nunca dejéis de buscar a Dios, porque Él os está buscando desesperadamente, 100% verídico, os lo prometo.

Nunca dejéis de buscar a Dios, porque Él os está buscando

También quería agradecer a las diferentes organizaciones y carismas de la Iglesia, por haberme ayudado y servido como instrumento y escalera para llegar a Dios, a los diferentes artistas que utilizan su arte para crear canciones, pinturas, ilustraciones, esculturas y todo tipo de obras, a todas las parroquias e Iglesias de Madrid, a los sacerdotes, a los catequistas, y en especial a la misionera que me paró en el metro de Madrid de entre la multitud, también a las cuentas como Jóvenes Católicos que llenan las redes sociales de Gracia y que se lo curran a diario, y a todas aquellas personas que rezan todos los días por cada uno de nosotros para poder acercarnos a Dios en nuestro día a día y estar cada vez un pasito más cerca del cielo.

Cris Pons

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