Señor, tengo miedo de fallar. Miedo de no llegar a todo, de no ser suficiente para los demás, y a veces… ni siquiera para mí mismo.
He tardado años en entender algo que ahora me parece evidente: muchas veces yo te pedía respuestas, cuando lo que necesitaba era aprender a escuchar tu silencio
En la vida nadie me enseñó a no confundir mis deseos con mis necesidades; ese orgullo que nos hace creer que estamos preparados para lo que todavía no sabemos sostener.
Y Tú, con esa paciencia que a veces me desarma, no me diste lo que pedía…
Me cerraste puertas que yo buscaba abrir, me quitaste Ídolos a los que quería parecerme y me despojaste de victorias que solo alimentaban mi ego.
Creía que me abandonabas.
Pero ahora entiendo que estabas haciendo lo que tu siempre has querido para mi.
Cuántas veces te pedí avanzar… y lo que necesitaba era aprender a detenerme. Cuántas veces te pedí respuestas… y lo que necesitaba era confiar Cuántas veces te pedí fuerza… y lo que necesitaba era rendirme en tus brazos.
Hazme más sencillo para entenderte, más humilde para dejarme guiar por ti ,y más libre para soltar lo que quiero, aunque me duela.
Enséñame a querer como tu lo hiciste. A no confundir tu silencio con tu ausencia, ni mis prisas con tu voluntad
Aquí estoy, Señor porque lo que necesito no es que cambies mi historia …sino que prendas mi corazón para vivirla siempre junto a ti







