La conversión de S. Pablo, nuestra conversión

Catequesis

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Hoy la Iglesia celebra la conversión de San Pablo. No es un recuerdo piadoso. Es una corrección permanente a nuestra idea de conversión.

1️⃣ Pablo no era un buscador indiferente ni un pecador despistado.
Era coherente, religioso, convencido…
y profundamente equivocado.

2️⃣ Su conversión no empieza porque él busque a Cristo,
sino porque Cristo le sale al encuentro.
La iniciativa no es humana. Es divina.

3️⃣ En el camino de Damasco no recibe primero una explicación,
recibe una pregunta:
«¿Por qué me persigues?»
Toda conversión empieza cuando uno se deja interpelar.

4️⃣ Pablo cae a tierra y queda ciego.
Antes de ver claro, tiene que dejar de ver como veía.
La conversión no añade algo.
Desmonta.

5️⃣ No se convierte cambiando de grupo,
sino cambiando de centro.
De la Ley a Cristo.
De sí mismo al Crucificado.

6️⃣ Por eso Pablo no anuncia ideas brillantes ni sistemas religiosos.
Anuncia a Cristo crucificado.
Y dice con claridad:
no con sabiduría de palabras, para no vaciar la cruz.

7️⃣ La conversión de Pablo no fue un momento emotivo.
Fue una reorientación total de la vida,
con consecuencias, persecución y entrega.

8️⃣ Hoy la Iglesia no celebra que Pablo “mejorara”.
Celebra que se dejó alcanzar, corregir y enviar por Cristo.

La conversión cristiana no es maquillaje espiritual. Es dejar que Cristo nos saque del camino que creemos correcto y nos ponga en el suyo.

@SacerdorMariae