El pecado

Catequesis

Sin Autor

Si queremos entender qué es la misericordia debemos empezar por comprender, por recordar, qué es el pecado.

La misericordia puede entenderse como la respuesta de Dios a nuestro pecado. La misericordia es en cierto sentido lo que Dios hace cuando nosotros le ofendemos con nuestros pecados.

Por eso tener una idea clara del pecado nos ayudará a tener una idea clara de la misericordia. Por el contrario si tuviésemos una idea pobre o ridícula del pecado nos llevaría también a tener una idea pobre de la misericordia.

Pecado es desobedecer voluntariamente la ley de Dios, pero esta definición más que describir la naturaleza del pecado nos muestra el modo habitual de realizar un pecado. Ordinariamente cometemos un pecado cuando desobedecemos a Dios.

Lo esencial del pecado es otra cosa. Pecado es ante todo rechazar la filiación divina, no aceptar a Dios como Padre y no querer vivir como Hijos de Dios. En definitiva: vivir al margen de Dios, vivir como si Dios no existiera. Sacar a Dios de nuestra vida ordinaria.

La parábola del Hijo Pródigo muestra no sólo la gran misericordia de Dios sino también la Verdad más profunda del pecado. Esta parábola describe el pecado con estas palabras: “El Hijo se marchó de casa”…, es decir : abandonó a su padre y buscó la felicidad lejos de su verdadero hogar. Eso es el pecado.

El pecado muchas veces implica un daño a la persona que sufre o padece el pecado, y el pecado es siempre un daño al que comete el pecado, me explico:

Es evidente que si yo robo a una persona, hago un daño, (causo un daño), a la persona a la que he robado. Pero también debo entender que cuando yo robo me hago daño a mí mismo, me convierto en un ladrón. Entender que ser honrado (aunque no tenga una gran fortuna) es mejor que ser un ladrón rico… Esto es esencial para entender el daño que el pecado causa a quien lo comete.

No olvidemos que una persona honrada, aunque pobre, es más parecida a Jesucristo, que un ladrón multimillonario. Y el ideal del cristiano, no lo olvidemos, es imitar a Jesucristo, configurarnos con Él.

El pecado supone también una esclavitud. Lo dice Jesús en el capítulo 8 de San Juan: “en verdad os digo, el que comete pecado es esclavo del pecado” Esta esclavitud debe entenderse, principalmente, como la incapacidad de volver a Dios con nuestras propias fuerzas. La persona que está en pecado necesitará de una intervención especial de Dios para salir del pecado. Por si sólo es incapaz.

Finalmente el verdadero daño que el pecado nos causa es perder la amistad con Dios, perder la gracia Santificante y por lo tanto la Vida Trinitaria, la vida sobrenatural. Cuando pecamos Dios nos sigue amando pero nosotros hemos rechazado el amor de Dios , la comunión de amor con Dios. Y precisamente para eso fuimos creados y ahí está nuestra verdadera felicidad . Por lo tanto el pecado es lo más contrario a nuestra naturaleza y a nuestra verdadera felicidad.

Una vez que hemos recordado lo que es el pecado podemos pasar e estudiar qué es la misericordia; entender la misericordia como la respuesta de Dios nuestros pecados. Lo que Dios hace para librarnos del pecado.

P. Luis Ángel Jiménez