“Hace ya tanto que nos conocemos.. mejor dicho, que me conoces, y aún así me resulta una tarea tan difícil hilar estas palabras, como si ni siquiera supiese que decirte, o al menos como expresarlo.

Me conoces bien, desde que hiciste el mundo, yo hace apenas unos años que lo hago, pero me doy cuenta de que realmente no te conozco tanto como desearía. Y es vano el intento de hacerlo, eres insondable, ¿cómo encajar un concepto tan grande en una mente tan pequeña? Me viste nacer y estás conmigo a cada segundo desde que lo hice, y nunca has dejado de amarme y de cuidarme. Y sin embargo yo una y otra vez no fui bueno contigo, te olvidé una vez tras otra y pequé contra ti, haciendo lo que te hace sufrir.

Pese a mi pequeñez, recuerdo que en todos los momentos donde más he sufrido has estado presente, y se me llenan los ojos de lágrimas y la boca de alabanza cuando lo hago, porque en ninguna otra parte he encontrado tanto consuelo como contigo. Y aquí estoy de nuevo, con el corazón doliendo, pero sabiendo que estás conmigo. Resulta difícil explicarlo, porque a pesar de que duele, sé que te necesito y que sin ti no puedo hacer nada. Es como si desease solucionarlo yo, como si tratase de valerme de mí mismo pero a la vez saber que soy completamente inútil.

Tantas y tantas veces te hice daño, y tu tantas y tantas veces lo reparaste y me reparaste a mí. ¿Cómo no amarte? Si siempre que recurrí a ti ahí estabas, si siempre que mis ojos te buscaban en el cielo, y mis labios pronunciaban tu nombre, mi alma sabía que te encontraba.

Lo que más curioso me resulta, es hasta dónde puede llegar tu amor por mí. Me he equivocado millones de veces, me han herido y me he herido yo a mí mismo, y sin embargo nunca te ha importado. Tu sabías y sabes que me deben doler las cosas, pues todo es un proceso para finalmente llegar a ti, para hacerme crecer. Lo sabes y lo permites, y de alguna forma que aún no logro entender te lo agradezco infinitamente. Porque sé que es así y que debe ser así, no puedo llegar a ti si no es contigo, si no es a través de tus planes.

Solo me gustaría pedirte que nunca me dejes, por favor, te necesito en cada momento de mi vida, tanto que ni siquiera podría levantarme de la cama si no es porque Tú me lo permites. Te amo mucho, aunque en demasiadas ocasiones no pueda parecerlo, pero tu bien lo sabes, y te suplico por favor que aceptes lo poco que puedo ofrecerte, lo cojas para ti, y hagas conmigo lo que mejor tu sabes, que es amarme y no separarme de tu lado. Gracias, mil gracias querido Amigo por todo, por tantas cosas que no tendría espacio para escribir, toma mi corazón, tuyo es, te amo con fuerza y deseo ver tu mano en mi vida muy pronto.”

Carlos García Moreno