Si vas a #Misa te interesa este #hilodelaMisa

Compartimos con vosotros este #hilodelaMisa de D. Javier Cervera y que ha publicado en su cuenta de Twitter.

Si vas a #Misa te interesa este #hilodelaMisa

Voy a ir a Misa, ¿dónde voy? Donde estés a gusto, donde conozcas a la gente y te sientas un poco en casa. No vayas a la Misa que te pilla de camino o cuando tengas un hueco. Prioriza. Pon a Dios lo primero.

Busca la Iglesia, entérate de los horarios (misas.org) y LLEGA PRONTO Si llegas tarde, nervioso, con la Misa empezada, vas a distraer a la gente y tú mismo estarás distraído. Necesitas un tiempo para prepararte, al menos 5 minutos.

¿Tienes pequeños? Mi opinión: La Misa no es para menores de 5 años. Ni se enteran, ni saben estarse quietos, ni les aprovecha. Es frustrante para ellos, te restan atención, distraen a los demás y al cura. Si no hay + remedio pues vale pero si puedes busca MISA CON GUARDERÍA.

Ah! si vas con los niños a Misa, en serio, NO LES DES LAS LLAVES, ni CANICAS, ni COCHECITOS. Un peluche, que no suena cuando se cae y no araña los bancos. Y si tus hijos están en catequesis céntrales la atención, señala detalles, ayúdales a estar atentos y luego chuches!

Comienza la Misa: Canta, canta hombre, aunque cantes mal. No es un concierto. Se trata de alabar a Dios con lo que te ha dado… traza con cuidado la cruz sobre tu pecho y luego ¡Amén!, así, bien dicho, con ganas. Ya estamos en el cielo.

Nunca estés en Misa como un espectador. NO ERES ESPECTADOR sino parte. Reza con el sacerdote, recita en tu interior las oraciones que él dice, dirígete al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Dí con el corazón “te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos…”

En las lecturas atento. El móvil en silencio y en el bolso o el bolsillo. Las lecturas están unidas, tienen una coherencia, un sentido. Si las has leído antes las comprenderás mejor cuando estés en Misa. Escucha con tus oídos y con tu corazón porque ahí Él te habla.

¿La homilía? Hay de todo. En cualquier caso no es lo más importante de la Misa, ni mucho menos. Una Misa no es buena ni mala por la homilía. Si te ayuda, bien. Si no reza, háblale al Señor mientras tanto. Y después el #Credo.

El Credo son fórmulas de hace 2000 años. Es impresionante. Cada palabra ha sido seleccionada cuidadosamente. Es para rezar, para proclamar con tus hermanos del mundo entero. Saboréalo.

En el ofertorio con el pan ofrece tus cosas, las personas que te importan, tu trabajo… con el vino ofrece tu vida, tus alegrías y tus agobios. Él se los queda y los transforma: “Bendito seas por siempre, Señor”.

Eucaristía significa “dar gracias”. Es justo, necesario, nuestro deber, nuestra salvación… por tantas cosas. Hazlo de corazón y luego únete a los ángeles y los santos para cantar el himno de Su gloria: “Santo, Santo, Santo es el Señor…”

En la Consagración de rodillas. Sí. Arrodíllate porque viene Él. El sacerdote pronuncia las palabras en primera persona porque ahí él es Cristo, ipse Christus. Le puedes decir, como Santo Tomás, “Señor mío y Dios mío”…

Si le ves ahora sobre el altar no apartes la vista. Únete al sacerdote y, con corazón grande, pídele pide la unidad para la Iglesia -tan necesaria- por el Papa, el obispo, los sacerdotes, los difuntos -mete ahí a los tuyos- y todo el mundo.

Llega el momento de la paz. Sobriamente, sin ostentaciones, es un gesto sencillo que representa mucho más: No tenemos enemigos, amamos a todos, a todos aunque no les conozcamos, les damos lo que recibimos de Él, LA PAZ.

La Comunión: Si no estás confesado, si hace mucho que no te confiesas, si no estás “en gracia de Dios” no comulgues. No lo hagas. Amas a Dios reservándote, esperando un momento mejor. A lo mejor puedes acercarte al sacerdote y pedir confesión cuando termine la Misa.

Acércate en silencio. Rezando.Despacio. Prepara tu alma para recibirle. “Yo quisiera Señor recibiros con pureza, humildad…” Comulga de pie o de rodillas, en la boca o en la mano pero con respeto, con cuidado, vigilando que no caigan partículas al suelo ni se queden en tu mano.

Ahora eres un sagrario. Los próximos minutos tienes el Cuerpo de Cristo en tu cuerpo. Alabanza, adoración, acción de gracias, petición de perdón, intercesión por el mundo, petición de ayuda… tu alma con Él, todos tus sentidos recogidos en oración.

Únete al sacerdote en la última oración y recibe con piedad la bendición. A través de él Cristo te bendice y con su bendición la ayuda que necesitas para toda la semana. ¡No lo dejes pasar! El “podéis ir en paz” es un envío: Id, contádselo a todos, contadles la buena noticia.

Pero, ¡ojo! no salgas corriendo. Es de bien nacidos ser agradecidos. Unos minutos para saborear, minutos de sobremesa, de coloquio tranquilo, de acción de gracias. Y luego genuflexión y a la calle y allí saluda a tus hermanos, comparte con ellos, creced juntos.

Es una maravilla la Santa Misa. Lo más parecido a estar en el cielo. Si la vives bien no te aburrirás nunca. Si entras en ella descubrirás cosas nuevas cada vez y crecerá el hambre de Cristo Pan Vivo presente en la Eucaristía. #findelhilo #hilodelaMisa