Cómo vivo mi fe. Guillermo Sánchez

    Este verano, para practicar inglés, ahorrar dinero para el resto del curso y sobre todo por la experiencia, me fui con mi hermano a Londres a vivir en un piso de estudiantes y trabajar como camareros.
    Pero bueno, antes de empezar me gustaría presentarme. Me llamo Guillermo Sánchez y tengo 18 años, en Junio hice el selectivo y ya en Septiembre empezaré la universidad en Valencia, mi ciudad natal.
    Como os comentaba antes, este verano estuve en Londres. Son muchísimas las experiencias que me llevo, y de estas tantas hoy os hablaré de mi experiencia como católico en la capital del Reino Unido, sin duda, bastante sorprendente.
    Llegué un Viernes, y esa misma tarde busqué la Iglesia católica más cercana a mí, ya que al ser una ciudad tan internacional, está repleta de ortodoxos y protestantes, pero no me fue tan complicado. A 1 km aproximadamente de mi residencia había una Iglesia católica en la que solo celebraban tres misas semanales, una el Sábado por la tarde y las otras dos el Domingo por la mañana.
    Total, que el Domingo a las 9:30 me presenté allí para asistir a Misa, todo bastante parecido a España, excepto porque duró 1 hora, y que en el momento de la comunión una vez recibías el pan tenías también la opción de beber del cáliz la sangre del Señor. Por último, un detalle que me gustó mucho, es que al terminar la celebración el sacerdote en vez de ir directo a la sacristía, recorría el pasillo principal hasta la puerta para despedir a los asistentes a la Misa.
    Sin duda alguna, esta acción es una muestra de nuestra religión en su más pura expresión: el Padre despidiéndonos de la casa del Señor en la que todos somos hermanos, hijos de un mismo Dios.
    Por otra parte, una vez cerrado el capítulo de la Misa. Os contaré acerca de mi confesión. Es cierto que un amigo me había pasado el teléfono de un sacerdote español que estaba en Londres por si necesitaba hablar con él o confesarme, pero yo allá dónde voy me gusta ser uno más y por tanto decidí que para confesarme debía ir ni más ni menos que a St Paul’s, la catedral de Londres.
    Al llegar allí, había una cola para pagar y visitar la catedral, cuando llegó mi turno le dije a la chica del mostrador que solo quería confesarme. Acto seguido, me mandaron a una capilla y me dijeron que vendría un sacerdote. Cuando este llegó, me dijo que me iba a enseñar la catedral antes de confesarme, así que me hizo un tour rápido mientras yo le explicaba cómo funciona “El Traslado”, que es cuando miles de valencianos se reúnen el día de la festividad de nuestra patrona, la Virgen de los Desamparados, para trasladarla desde su Basílica a la Catedral. Posteriormente, le enseñé mis fotos llevando a la Virgen y me dijo que eso era impensable en Inglaterra.
    Finalmente, me enseñó un cuadro que había detrás de un altar y me explicó el significado de este. El cuadro se llama “La Luz del Mundo” y fue pintado por Holman Hunt, quien se convirtió tras una “experiencia mística” durante un viaje a Jerusalén.
    En el cuadro, como podéis apreciar aparece Dios con su lucero alumbrando y llamando a una puerta, una puerta repleta de hierbajos que han ido creciendo sobre esta tras estar mucho tiempo cerrada y como curiosidad se puede observar que tan solo tiene pomo por dentro, no hay un pomo fuera para abrirla. Por último, pese a que la obra esté situada en un ambiente oscuro e íntimo se ve claramente como al fondo se puede visualizar un nuevo amanecer, y es que todos los días tenemos la oportunidad de abrir la puerta de nuestro corazón a nuestro creador. Y pese a que a veces la mantengamos cerrada durante mucho tiempo Él jamás se cansa de llamarnos y ofrecernos el amor que todo padre da a sus hijos.
    Para terminar, ya en España cada vez que acudo a la confesión recuerdo el significado de la obra de Hunt y me siento la persona con más suerte del mundo al poder volverle a abrir las puertas de mi corazón a Dios.
    Bendiciones!
    Guillermo Sánchez-Ferragut