¿Se puede vivir un noviazgo cristiano? Carta de Javier

    Hoy publicamos la carta que nos ha enviado Javier y mañana publicaremos la de su novia María. A los dos les deseamos que sigan viviendo un noviazgo cristiano.

    ¡Hola a todos! 

    Mi nombre es Javier y tengo 27 años, soy de Calahorra (La Rioja) y soy administrativo.

    Nuestros hermanos de Jóvenes Católicos nos han pedido hablar sobre si se puede vivir un noviazgo cristiano y mi respuesta es que sí, pero debemos reconocer la gran dificultad que existe para llevarlo a cabo.

    Hoy en día, contamos con grandes impedimentos, como es el escaparate sexual constante que hay en cualquier sitio que visites o, por ejemplo, la imagen que das… eso de ser virgen con tu pareja, no está de moda y es muy raro. Además, podemos encontrar ciertos impedimentos estando solos mucho tiempo y sin nadie que te conozca. Y muchas más situaciones que seguro que tendréis en cuenta, porque el Demonio se sirve de cualquier oportunidad.

    Pero en un noviazgo cristiano también hay cosas buenas, y son las mejores, eso lo sabemos todos. Quiero decir que hay muchos momentos en los que puedes construir, en los que empiezas a poner ladrillos como, por ejemplo, el rezar un rosario juntos, el ir a misa juntos, el hablar de Dios con bastante frecuencia o el contar testimonios de nuestra vida cristiana. Y nunca dudar de que Él siempre se va a servir de cualquier cosa para acercarse. Desde mi experiencia personal, creo que hay que tener herramientas en la mano que sean adecuadas, que sean efectivas y, sobre todo, acompañamiento espiritual. Esto último, clave e importantísimo. 

    María y yo a veces hablamos de nuestra relación, de cómo la vemos, de qué sentimos y qué es lo que necesitamos. Me acuerdo de que un día me dijo: “no hay sentido en dar un amor a medias, mejor darlo todo”. Y yo estoy totalmente de acuerdo con ella.

    Cierto es que hay que respetar los momentos, pero también, ser prudente e intentar gestionar bien lo que sientes en cada momento. ¿Por qué vas a dar un amor a medias? ¿Por si acaso rompes? ¿Por no ilusionarte mucho? ¿Por si no te llevas bien con sus amigos, conocidos o familia? Eso son todo excusas, no dejan que haya belleza, son totalmente egoístas. 

    En relación con esto, me vais a permitir un breve testimonio… 

    Hace 3 años que vivo la Fe con mucha más fuerza, la JMJ de Cracovia tuvo la culpa, en ella encontré una chica de la cual me encapriché totalmente, en ella veía muchas cosas que me gustaban y yo lo di todo. Pero no surgió nada porque no tenía que surgir, y Dios se sirvió de esa mala experiencia para aparecerse en mi vida, y amarme y hacerme sentir amado COMO NUNCA. Quiero decir con esto que no tengamos miedo al amor que, si llegásemos a romper con la otra persona, Dios estará con nosotros. Soy testigo de ello. Y cuando nos recuperemos, volaremos más alto, mucho más.

    En conclusión, un noviazgo cristiano es difícil, sí, pero merece la pena vivirlo y lucharlo hasta el final. Merece la pena amar a la otra persona hasta que no puedas más. Darle libertad, darle tu abrazo, tus caricias, todo lo mejor de ti. También hay que quitarse los miedos a enseñar esa parte mala (es lo que más me ha costado a mí), porque intentamos dar todo lo mejor, pero la cuestión también está en si somos capaces de aguantar lo peor, y creo que ahí está el verdadero amor.

    También me he dado cuenta de que no debemos ser la barrera para que el amor de Dios llegue a la otra persona, creo que, para no caer en ese error, debemos ser coherentes, debemos ser nosotros mismos y no lo que el otro quiere de nosotros, por eso creo que el respeto, la libertad y la humildad, son verdaderamente importantes.

    Un buen amigo, Víctor, me dijo una vez hablando del amor que hay que jugársela, hay que llevarlo todo al límite, porque ahí es donde se ve realmente si la otra persona es tu media naranja, o no.

    Básicamente, así veo yo mi relación cristiana con María. Es una suerte inmensa el vivir a su lado, el aprender de su sencillez y de su precioso corazón. 

    Y esto es una relación en la que el sexo no tiene protagonismo, y es posible. Y muy recomendable.

    Javier