Carta de una prima

    Hace unos días, compartíamos con vosotros la partida hacia la casa del Padre de María Lorite, prima hermana de nuestra muy querida compañera Inés Ruiz Lorite, y que pertenecía Regnum Christi. Toda su familia está atravesando momentos muy duros, pero haciendo un gran esfuerzo, Inés escribió unas palabras que leyó en su funeral:

    «Marta, Javi, Luisete, Tío Luis, Tía María Luisa, María ya está en el Cielo. No estéis tristes, estad tranquilos y contentos porque ahora ella llevará las riendas de vuestra vida. 

    Amigos y primos, tíos y abuelos de María, a cada uno por individual, sentiros muy queridos y arropados por María, ella está Feliz en el Cielo, y nos tiene muy presentes a cada uno de nosotros. María nunca deja tirado a un amigo, estad alegres por la amistad que tenéis con ella. Es única. Y ahora la tendremos todo el día cuidándonos. 

    María no nos ha dejado, sólo se ha ido antes que nosotros al Cielo. Dios quiso ponerla en nuestras vidas para enseñarnos el camino hacia la vida eterna, el Cielo.

    La belleza salvará el mundo y María estuvo aquí para salvarnos, ahora tenemos que continuar con el ejemplo que nos ha dado. Que una vida sin Dios, no es vida. Que esta vida es de Dios y no nuestra. Y como ella decía «QUÉ POCO ES UNA VIDA PARA DARLA».

    Tenemos su cariño para amar a todo el mundo, cómo ella nos enseña, amando con un amor sin medida. Tenemos su fuerza para enfrentarnos y luchar por los problemas del día a día. Pero sobretodo tenemos su sonrisa para ser luz. Sigamos el ejemplo que durante tanto tiempo nos ha regalado, apoyémonos donde ella se apoyaba, en Dios. 

    No olvidéis que en el Cielo tenemos una Santa y podemos pedirle cualquier cosa para que interceda por todos nosotros.

    María nos quiere mucho, no lo olvidéis. 

    En el Cielo tenemos una legionaria de Cristo. 

    Porque estando cerca de Dios estaremos cerca de María».

    Me contaba esta mañana Inés, que en una conversación reciente, con la persona a la que abría su alma dentro de Regnum Christi, María le había dicho: «quiero mucho a Dios, me gustaría conocerLe, y estar más cerca de Él». Parece que le ha escuchado y acogido en un Abrazo Eterno.