Soy feliz porque mi corazón está en manos de mi mejor Amigo. Adriana Angela.

    Me llamo Adriana Angela, tengo 34 años. Nací y vivo en Argentina y soy Religiosa Mercedaria del Niño Jesús. Actualmente vivo en Mendoza en un Colegio donde trabajo como animadora de la pastoral y docente ( si, estudié y soy profesora en Ciencias Sagradas.)

    Mi congregación fue fundada en 1887 por el Vble. Padre José León Torres, un fraile Mercedario Argentino que nos dejó la tarea de trabajar por la Caridad Redentora, llevar siempre como sello distintivo “La Libertad”.

    Me pidieron que “cuente” sobre mi vida y mi historia, y me sorprendió esta propuesta que acepto con mucho gusto.

    ¿Qué puedo decir sobre mí que no tenga que ver con Jesús? Nací en el seno de una hermosa familia con 5 hermanos y crecí disfrutando de las cosas simples y sencillas de una familia. Juegos, escuela, hermanos… amigos. Crecí en una ciudad relativamente chica y desde mi temprana adolescencia sentía mucho interés por las cosas de Dios. Mi vida fue como la de todas mis amigas, tuve muchas amistades muy buenas que todavía conservo.

    Si tengo que encontrar el momento exacto donde me pregunté por la vida consagrada, estoy casi segura que lo traía conmigo en mi corazón desde que Dios me regaló la vida. Siempre fui muy sociable y eso me ayudó a buscar mi lugar dentro de la Iglesia. Empecé a tocar  la guitarra en la Parroquia Santa Rosa de mi ciudad natal. Así fue que el grupo de jóvenes se hizo el lugar donde Jesús me fue acercando a Él. Entre la escuela, la familia y la Parroquia, mi vocación empezó a florecer de una forma que ¡casi me resultaba difícil esconderla!

    Empecé por mandar cartas a algunas congregaciones para preguntar y averiguar cómo era la vida religiosa. En ese entonces no era común tener Internet ni facebook… así que era todo a mano y esperar la carta de vuelta de las hermanas que me ayudaron a encontrar mi lugar.

    Fueron muchas idas y vueltas de cartas hasta que me animé a plantearle mi inquietud a un sacerdote en la parroquia que incondicionalmente me ayudó a discernir mi lugar en la Iglesia. El día 8 de Mayo de 2004 ingresé al aspirantado en esta congregación y puedo afirmar que desde ese día mi único deseo es el Corazón De Jesús. No voy a decir que todo es fácil, no… eso sería imposible! Tuve luchas contra mi misma y rebeldías contra las cosas que me parecían difíciles, pero todo eso me lleva a darme cuenta que en mi vida lo único más difícil es imaginarme un solo instante sin ser Consagrada.

    Soy feliz porque mi corazón está en manos del mejor Amigo. Jesús es la razón de mi vida, de mis alegrías, de mis luchas, de mis desaciertos. Es la luz de mis oscuridades y la fortaleza de mis cansancios. Ser consagrada no es ser perfecta, sino buscar con Jesús la solución a mis imperfecciones. Me siento amada por Él de una manera que en otro lugar no experimentaría nunca y por eso mi vida, cada día, es un ¡Gracias! enorme al Amor de Cristo que me lleva cada segundo de su mano.

    Cuando empecé esta aventura de ser consagrada, acepté todo lo que venía. Acepté la felicidad con sus cuotas de dificultades, contratiempos, dolores… todo lo que trae. Y nunca dudé que Dios me quiere con Él.  Conocí lugares, muchísimas personas maravillosas que son el ciento por uno que promete Jesús en su Evangelio. Puedo estar en cualquier punto de este mundo, pero mi corazón está en el Corazón de Dios. Sólo me define mi consagración y la respuesta al llamado de Cristo. Mi identidad la encontré junto al Nombre de mi Compañero de Vida. Soy consagrada gracias al Amor y la Misericordia, no soy mejor que nadie… merezco tanta paciencia y amor como cualquiera. Soy una persona fuerte y frágil al mismo tiempo …. pero soy un alma rescatada. Junto a María de la Merced, la Redentora de Cautivos que tanto amaba nuestro Fundador, mi vida Consagrada es la respuesta que quiero seguir dando al este mundo día a día hasta poder llegar al cielo y decirle “Señor, se hizo en mí tu Voluntad”.

    Adriana Angela