¡Viva la Virgen!

Mes de mayo mes de María. Cuántas veces hemos escuchado esta frase. Incluso la habremos dicho a amigos y familiares. Pero, ¿significa algo para mí? ¿O es una frase sin más? Si no significa nada, entonces la decimos como quien comenta que va a ir a jugar un partido de tenis. Pero si realmente me creo esa frase e intentamos pensar en qué significa y que conlleva la cosa cambia. Es una frase sencilla, pero que tiene unas implicaciones

Cambia, porque entonces, este “ Mes de mayo, mes de María” pasa a ser un mes en que tenemos la gran oportunidad de centrarnos más en nuestra Madre. Si me creo que tengo este mes para Ella, nos tiene que mover a intentar quererla más. ¿ Pero cómo? Primero con la Misa. Ir a recibir a Su Hijo, es el mayor regalo que le podemos hacer.

Después con el Rosario, esa oración que la Virgen insistió tanto en que los pastorcitos rezaran. Qué buen momento para empezar a rezarlo, si es que no lo hacemos ya. Puede parecer que no, pero hay muchos momentos para hacerlo: en el bus, yendo a la universidad, al trabajo, en familia… Otra manera de tenerla presente a ella, puede ser rezando el Regina Coeli. Es un detalle pequeño, una oración a mitad de mañana, a las 12:00 h. En esta oración, podemos ofrecerle el trabajo hecho hasta el momento y pedirle que lo terminemos bien. Con esto ganamos, primero arrancarle una sonrisa, y segundo, enfocar y ofrecer nuestro trabajo hacia Jesús a través de María. Buscar un momento para visitarla puede ser otra idea o dedicarle una jaculatoria al pasar por delante de una iglesia, o en cualquier momento del día.

Al establecer este mes dedicado a la Virgen, la Iglesia busca dos cosas: primero honrar a nuestra Madre y segundo, ayudarnos a tenerla más presente. Con el ajetreo del año, se nos puede pasar cuidarla, o no lo hacemos tanto como nos gustaría. A Jesús, parece que sí, que lo tenemos más presente, ya que vamos a misa los Domingos,  quizá algún día más, pero ¿y nuestra Madre? Con este mes tenemos la magnífica oportunidad de estar más atentos a ella. ¿Queréis estar seguros de agradar a Jesús? Nombradle a su Madre.

He ido tres veces a Fátima. Cada una ha sido distinta. Dos veces fui cuándo estaba en la ESO. Entonces no entendía todo el significado de los mensajes, y de la importancia de ese lugar. Cuando he ido este marzo pasado, la experiencia ha sido distinta. El estar en esta etapa de la vida, la universitaria, en que uno empieza a pensar más por sí mismo, me ha permitido meditar mejor los mensajes. Y hay una frase de nuestra Madre que hizo más eco que las demás. Esta es : “Mi corazón Inmaculado será tu refugio y yo seré el camino que te conduzca a Dios”. Estas fueron las palabras que le dijo la Virgen a Lucía, cuando le explicó que ella se tendría que quedar más tiempo aquí en la Tierra, para propagar la devoción a su Inmaculado Corazón.

La Virgen nos ofrece un refugio. Uno seguro. Cuántas veces buscamos seguridad en cosas superfluas, y no la encontramos. En ella lo tenemos. Tenemos no solo un refugio, sino una guía también. María es la brújula que nos va guiando para llegar a nuestro destino final: el Cielo.

Que este mes nos ayude a estar más atento a nuestra Madre. A meditar e imitar su ejemplo de vida. A Jesús por María, y que nuestra Madre nos abra las puertas del Cielo.

Pablo Navarro