Hoy, he de nacer de nuevo. Dice la canción que «hay que nacer del agua», y el Señor me llama una vez más a nacer del agua como símil del Espíritu. Renacer como el viento, cuyo paso percibes, «pero no sabes de dónde viene ni adónde va».
Nicodemo, el fariseo que simpatizaba con Jesús, no lo entiende y esto choca al Maestro, aunque hay que tener en cuenta que es normal, porque los hebreos no tenían pensamiento abstracto debido a esa carencia en su forma de expresarse.
Yo, Jesús, te lo pido. Dame tu Gracia para volver a nacer hoy y convertirme a cada instante, sin dejar de pedir por la conversión de las almas y la paz de los hogares.

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