La bailarina de Auschwitz – Una historia de superación

LA BAILARINA DE AUSCHWITZ

Edith Eger tiene 87 años, y es ahora cuando se ve capacitada para contar la historia de su vida, o más bien, la historia de superación que hay detrás de cada drama, a través del suyo personal.

Una de las pocas supervivientes al campo de concentración de Auschwitz

En el primer tercio del libro, Edith narra partes importantes su niñez y su juventud, para que entendamos mejor su vida, sus sueños, a sus padres. Su sueño de convertirse en bailarina profesional, el de participar en las Olimpiadas de Berlín, el de ser amada por su novio… todos esos sueños se ven truncados un día, cuando es conducida junto a sus padres y una de sus hermanas al campo de concentración de Auschwitz. Posteriormente comienza la narración de su día a día allí y los hechos que marcarán su vida para siempre.

Sin embargo, el resto del libro se centra en el después, en las heridas, en las cicatrices que nunca se cierran, en la culpabilidad, en el drama de haber sobrevivido (Fue una de los 70 únicos supervivientes a Auschwitz), y en cómo sobrellevar y poco a poco superar todo eso.

Todo el libro está escrito en forma de novela, pero con una característica que considero original y muy instructiva, ya que Edith (doctora en psicología), va narrando los hechos e introduciendo apuntes de psicología, todos los casos que le enseñaron algo con respecto a su trauma, todas las verdades que ella fue descubriendo sobre si misma, y con las que está construyendo su perdón y su liberación real.

Os dejo varios fragmentos que me conmueven y creo que nos pueden ayudar a todos:

El sufrimiento es universal, pero el victimismo es opcional (…) Nadie puede convertirnos en víctima excepto nosotros mismos. Nos convertimos en víctimas, no por lo que nos sucede, sino porque decidimos aferrarnos a nuestra victimización. Desarrollamos una mentalidad de víctima; una forma de pensar y de ser rígida, culpabilizadora, pesimista, atrapada en el pasado”.

“A lo largo de nuestra vida tendremos experiencias desagradables, cometeremos errores y no siempre lograremos lo que queremos. Eso forma parte del ser humano. El problema, y la base de nuestro sufrimiento constante, es la creencia de que el malestar, los errores y la decepción indican algo sobre nuestra valía. La creencia de que las cosas desagradables de nuestra vida son lo que nos merecemos.»