Cris, hasta luego, hasta siempre.

    Una vez escuché a un gran santo dos expresiones: los hombres nunca lloran, y nosotros nunca nos decimos adiós sino hasta luego. Pues hoy, Cris, todo el equipo de Jóvenes Católicos, con lágrimas en los ojos, te decimos hasta siempre.

    Cristina desde hacía un año formaba parte de esta gran familia que es Jóvenes Católicos colaborando en el equipo de diseño. En noviembre de 2018 nos escribió para decirnos que dejaba de realizar diseños, a partir de ese momento tendría que ayudar de una forma diferente: con la oración y el sufrimiento. A los 23 años le apareció un cáncer contra el que luchar. En esos momentos  Siguió haciendo lo que hacía con las adaptaciones que fueran necesarias, cosas como: pintar, estudiar, orar cada día, componer canciones… y como siempre:  sonreír.

    Retomó la edición de imágenes en abril hasta que el Señor se la llevó con Él al cielo, a ella que constantemente fue buscándole a Él y su voluntad como la cierva del salmo 41.

    Cris estaba muy unida a Jesús, más bien se puede decir que era uno con Jesús, pero tenía claro que quería hacer mucho bien, haciendo lo que podía, estaba agarrada a la vida, soñaba con aplicar sus conocimientos por la carrera universitaria de Publicidad que estudiaba y emplear adecuadamente esos medios para acercar almas al Amor por definición: Dios. Tenía muchas cosas que quería hacer.

    Sin embargo, este martes nos escribió a primera hora de la mañana: sigo rezando por Jóvenes Católicos. Ayer un tratamiento le había estropeado gravemente su salud y “ha sido de lo peor que he vivido” nos decía. “Si pudierais rezar tb por mí os lo agradecería.” Nosotros nos pusimos a rezar, pero Dios vio que ya era el momento de darle el gran abrazo, el abrazo de un Padre. Horas después, Cris se marchaba con su sonrisa de siempre a ver al Amor de su vida: Jesús.

    Para Jóvenes Católicos es una noticia dura, pero a la vez una suerte porque tenemos una gran intercesora Arriba. Ahora somos más porque tenemos un ángel en el cielo.

    Hoy rezamos por ti y por tu familia que ya es nuestra. ¡Seguimos contando contigo, Cris, para que todos los días de nuestras vidas tengamos tu confianza en Dios y tu sonrisa!