Está con nosotros!!

En los últimos posts te decía que el tema de la Resurrección es donde lo apostamos todo. ¿Qué significa esto? El Señor ha resucitado, ¿y a mí qué? ¿qué tengo que hacer? ¿me toca algo? Vayamos por partes.

Jesús resucitado pasó unos días con sus discípulos viviendo momentos de amistad e intimidad. Son ratos donde ellos ríen, recuerdan cosas, oran y toman algo. Para ellos, a veces, esto es como un sueño: el Señor, el mismo que había muerto, su amigo, ahora estaba con ellos. ¿No sería todo producto de una esquizofrenia colectiva? A veces dudaban; otras, lo reconocían; y en esos momentos de mayor descubrimiento, se esfumaba. Estaban desconcertados ¡Vaya! Justo como en mis ratos de oración, llenos de momentos de especial cercanía con el Señor pero con otros de aridez. Sí, como en nuestra vida, no todo son instantes de risas y alegrías; también nos encontramos con que tenemos que vivir momentos de rechazo e incomprensión. No siempre entenderemos todo lo que nos pasa. Muchas veces, ante el mal y el sufrimiento, surgirá en nosotros, muy de dentro un desgarrador «por qué» o «por qué a mí» o «por qué ahora…» etc. etc. Por eso, sobre todo ante estos ratos de dolor nos sentiremos desorientados. Recuerda que la fe es ese caminar a tientas. Ten esto claro desde muy pronto: la santidad no es una suerte de anestesia ante el dolor, sino que te tocará sufrir como a cualquier otro. Entonces ¿cual es la diferencia? ¡eso es! Que Jesús está a nuestro lado porque ha resucitado. Recuerda esto siempre: la lucha continúa por el camino del dolor ¡pero mira a la meta!

¿Y qué meta es esa? Jesús también aprovecha durante sus apariciones para mostrar cómo el Reino de Dios se había cumplido en Él: la Resurrección solo nos muestra lo que Él ya era. Y nos dice que nosotros también podemos. Dios es más que Dios y el hombre es más que hombre: los días de las apariciones son días extraños en que la eternidad de Dios se confunde con la fugacidad de la vida. Cristo está aquí pero no está aquí y en la Resurrección esta dualidad se difumina: tiempo y eternidad se juntan, se mezclan y comienza de nuevo la historia, nuestra historia. En medio de las tribulaciones y pruebas Jesús va delante con sus llagas dando sentido a nuestro dolor. Él es el realizador de la utopía y nos llama a que seamos sus colaboradores en la conquista del mundo. Él anuncia la victoria final: este domingo de Pascua es nuestro hoy. Por cierto, ¡Él no nos deja solos en esto sino que está con nosotros! Él ha roto la distancia entre Dios y el hombre. Así que, después de todo, parece que algo tengo yo que ver en todo esto. Coge la mano de María en este mes de mayo y renueva tu Sí al Señor. Ella está siempre a tu lado y puedes hacer de su «Fiat» tu «fiat». ¡Aprovecha esta oportunidad!

Maikel