Tips para la oración

Y ahora me dirás si es que leíste el anterior post sobre la oración que era muy bonito pero ¡cuánta teoría!: si el problema es que quiero rezar y todo lo que dices me parece genial y estupendo pero es qué no se orar… Yo me pongo ahí delante del Señor ¿y qué? ¡No pasa nada! ¡No sé qué decir!

Bien, te entiendo. Es super-interesante que me lo cuentes, pero ¿se lo has dicho al Señor? ¡Ponte delante de Él y dile: Señor, que no se orar! Y ya habrás hecho oración. Sí, en efecto. Es muy sencillo. La oración es algo muy simple: no se trata de decir grandes discursos, ni de llenar el momentos con cosas, se trata de nadar en el vacío de la oración: un vacío lleno de Dios: porque en esta ausencia sólo está Él, y tú con Él, y nada más hace falta cuando dos se buscan y se quieren con locura.

Bien, que me pongo místico de nuevo. Aterricemos una vez más. Estas son unas nociones básicas para orar:

  1. Prepara previamente la oración: piensa que temas te gustaría hablar con Dios. Ya sabes que hay que llevar la vida a la oración: háblale de ti: problemas, alegrías, logros, gustos, dificultades… Puedes apuntar todo esto para que no se te olvide aunque no hace falta que luego hables de todo esto. Recuerda: Dios es el protagonista de tu oración.
  2. Llévate algún material más, algún libro espiritual, una biblia
  3. Cuando entres en el oratorio saluda al Señor y pídele gracias para hacer con fruto este momento de oración.
  4. Puedes arrodillarte un momento o sentarte. Cuida la postura. Es fundamental estar cómodo: siéntate bien y lleva tu espalda hasta el final del asiento: espalda recta y manos sobre los muslos. Puedes juntarlas o cerrar los ojos… Como mejor te venga.
  5. Puedes empezar contándole que tal te ha ido el día o que piensas hacer; darle gracias por lo bueno que te ha pasado…Ten paciencia y al final da gracias a Dios por este momento.

Que no se te olvide durante el resto del día que Dios te acompaña siempre y tú puedes permanecer en su presencia si haces un pequeño esfuerzo porque la oración no acaba aquí: no sólo se trata de llevar la vida diaria a la oración que haces en un determinado momento sino de llevar la oración a la vida y así sucesivamente. De alguna manera, el objetivo es llegar a permanecer en la órbita divina aun estando en la tierra. ¿Demasiado exigente? ¡Pues sí! Pero inténtalo ¡a nosotros nos van las metas altas! ¡Empieza a entrenar desde ahora!

Maikel