Entrevistamos a la madre del niño que curó San Juan Pablo II

    Hablamos con Chiti Hoyos, madre de Chema, el niño al que hace años el Papa Juan Pablo II curó de una enfermedad.

    Chiti, ¿Cómo se encuentra Chema en estos momentos?, ¿Cómo es su vida actualmente?

    R/ Chema se encuentra fenomenal, con muchas ganas de hacer cosas. Su vida es como la de sus hermanos, el cole, los deberes, ir al cine, celebrar y celebrar…somos muchos, siempre hay un cumpleaños o un santo en la familia. Tenemos el calendario a tope, jajajaja.

    Físicamente aún tiene cosas que recuperar y tratamientos que hacerle, no del cerebro pero si de otras secuelas que le dejaron tanto tiempo de medicación. Pero para él ésto es una cosa más de la agenda, no le da importancia.

    ¿Cuéntanos un poco como se desarrolló la enfermedad?

    R/ Apareció de golpe. Empezó con movimientos espontáneos de un brazo, como espasmos, que se fueron expandiendo por todo el lado izquierdo del cuerpo. Él era zurdo y ha perdido la función de esa mano y tubo que aprender de golpe a usar la otra. Las convulsiones de esta enfermedad son como “contracturas” de todos los músculos. De tanto contraerse y dilatarse acaban por ir atrofiándolos y se vuelven laxos, por lo que ya no responden a los estímulos neuronales. Chema convulsionaba ininterrumpidamente con apenas segundos entre una convulsión y otra. Temblaba todo, la mano, la pierna, el pie, el estómago, la boca, el ojo…durante todo el dia, aún no me explico como podía dormir . Y así meses y meses…

    ¿En algún momento pensaste que Chema se curaría?

    R/ la pregunta debería ser al revés. En ningún momento pensé que NO se curaría. Lo mio era certeza, no te lo puedo explicar de otra forma.

    ¿Cuál fue la primera reacción de los médicos ante la curación de Chema?

    R/ La sorpresa fue tremenda. Pero sus médicos no pensaron en la posibilidad de un milagro, el neurocirujano se limitó a decir que “la medicina” es así y da sorpresas. Yo pienso que la medicina que da esas sorpresas es la de Dios.

    Chiti, vosotros tenéis una gran devoción a la Virgen María, ¿Cómo se os ocurrió acudir a la intercesión de Juan Pablo II para la curación de Chema?

    R/ En mi caso fué la Virgen quien me llevó a pedírselo a Juan Pablo II. Cuando ingresaron a Chema cogí “mis armas” para la lucha, el rosario de mi abuela y una medalla de la medalla milagrosa que Chema siempre llevaba puesta. Tras unos días de rezar el rosario pensé que me ayudaría alguna lectura para meditar y se lo pedí a mi hermana. Me dio un libro de oraciones del Espíritu Santo y el Tratado de la Verdadera Devoción de San Luis María Grignon de Montfort. Después de leer los dos pensé en Juan Pablo II y empecé a rezarle. Pero esto no debe parecer extraño, el libro de San Luis María era el libro de cabecera del Papa, lo llevaba a todas partes y en el otro había una oración de la que Carol Wojtyla contó una anécdota: “Recuerdo que un día, mi padre me dio un libro de oraciones en el que se encontraba la Oración al Espíritu Santo. Me dijo que la rezara cada día. Por eso, desde aquel momento, procuro hacerlo. Entonces comprendí por primera vez qué significan las palabras de Cristo a la samaritana sobre los verdaderos adoradores de Dios, sobre los que Lo adoran en Espíritu y verdad (Jn 4,23)”. La samaritana es mi nick en Twitter pero cuando lo escogí no conocía esta anécdota, jajaja  Todo el milagro de Chema está lleno de detalles así.

    Hoy supongo que Juan Pablo II forma parte de la familia, ¿Seguís acudiendo a la intercesión de Juan Pablo II para otros favores?

    R/ Lo hemos nombrado “padrino”de la familia. Ya sabéis que la función de un padrino es educar y guiar en la fe. Y por esas circunstancias de la vida, mi marido y yo fuimos invitados a cursar el Máster de Matrimonio, Familia y Vida que imparte el Pontificio Instituto Juan Pablo II. Seguro que es cosa de él, se ha tomado muy en serio su papel de “Padrino”, jajaja.