Patria – Fernando Aramburu

Hoy nos atrevemos a comentar “Patria”, ya que a pesar de que pueda tener un contenido religioso algo pobre, y un contenido más o menos político, es uno de los libros más aclamados de la temporada.

A mí en particular me ha gustado especialmente por tratar un tema tan delicado desde una perspectiva “nueva”, ya que víctima y verdugos tienen prácticamente las mismas ideas políticas, y desde dos puntos de vista diferentes que son precisamente el de la víctima y el del verdugo.

El libro cuenta la historia de dos familias, y en realidad de todo un pueblo del País Vasco, siendo el hilo conductor el asesinato de un señor del pueblo a manos de un par de etarras. A través de los hechos narrados en capítulos totalmente desordenados conocemos la historia de este pueblo en el que parece que todos son independentistas, y están a favor de que exista una organización terrorista que luche por la «identidad» vasca. Incluso el cura inspira, con una autoridad moral espeluznante estas ideas. Autobuses pagados por el Ayuntamiento para celebrar el funeral de un etarra, fiestas del pueblo presididas por fotografías de todos los encarcelados y fallecidos por causa del estado español…

Sin embargo, llama la atención que incluso a los más «goraetas» se les remueven las carnes. Un padre que se espanta porque él no ha educado a su hijo para que mate. Otro gimotea porque no le dejaron siquiera organizar el funeral de su hijo, montando el Ayuntamiento un funeral multitudinario, cánticos puño en alto, promesas de venganza. En las propias palabras del padre “Montaron con el un numerito patriótico”.

Aquí Fernando Aramburu intenta dar una versión un tanto apolítica del tema si es que fuera eso posible, habiéndolo vivido el casi en primera persona. De hecho, cuando os leáis el libro, os recomiendo leer igualmente una entrevista que concede el autor a “El Confidencial” hace justo un año, porque da muchas explicaciones que ayudan a entender la novela.

Por último, os dejo mi pasaje favorito del libro, de las primeras páginas (Ya os he contado que la estructura es desordenada). Ojalá os enganche como a mí:

(…) “Esa señora vuelve a su pueblo, años después del asesinato de su marido (independentista, por cierto, pero no es lo mismo), y el cura viene a pedirle que se vaya del pueblo para no entorpecer el proceso de paz. (Porque ahora la victima entorpece, claro).

– Escucha Serapio, quien no me quiera ver en el pueblo que me pegue 4 tiros como al Txato, porque pienso seguir viniendo tantas veces como me dé la gana. Total, lo único que podría perder, la vida, ya me la rompieron hace muchos años. No espero que nadie me pida perdón, aunque la verdad, ahora que lo pienso, me parecería un gesto bastante humano. Dile a la persona que te ha mandado visitarme que no pararé hasta conocer los detalles del asesinato de mi marido.

– Bittori por Dios, ¿por qué hurgas en la herida?

– Para sacarle todo el pus que aún lleva dentro. Si no, nunca se curará.”

Hoy nos atrevemos a comentar “Patria”, ya que a pesar de que pueda tener un contenido religioso algo pobre, y un contenido más o menos político, es uno de los libros más aclamados de la temporada.

A mí en particular me ha gustado especialmente por tratar un tema tan delicado desde una perspectiva “nueva”, ya que víctima y verdugos tienen prácticamente las mismas ideas políticas, y desde dos puntos de vista diferentes que son precisamente el de la víctima y el del verdugo.

El libro cuenta la historia de dos familias, y en realidad de todo un pueblo del País Vasco, siendo el hilo conductor el asesinato de un señor del pueblo a manos de un par de etarras. A través de los hechos narrados en capítulos totalmente desordenados conocemos la historia de este pueblo en el que parece que todos son independentistas, y están a favor de que exista una organización terrorista que luche por la «identidad» vasca. Incluso el cura inspira, con una autoridad moral espeluznante estas ideas. Autobuses pagados por el Ayuntamiento para celebrar el funeral de un etarra, fiestas del pueblo presididas por fotografías de todos los encarcelados y fallecidos por causa del estado español…

Sin embargo, llama la atención que incluso a los más «goraetas» se les remueven las carnes. Un padre que se espanta porque él no ha educado a su hijo para que mate. Otro gimotea porque no le dejaron siquiera organizar el funeral de su hijo, montando el Ayuntamiento un funeral multitudinario, cánticos puño en alto, promesas de venganza. En las propias palabras del padre “Montaron con el un numerito patriótico”.

Aquí Fernando Aramburu intenta dar una versión un tanto apolítica del tema si es que fuera eso posible, habiéndolo vivido el casi en primera persona. De hecho, cuando os leáis el libro, os recomiendo leer igualmente una entrevista que concede el autor a “El Confidencial” hace justo un año, porque da muchas explicaciones que ayudan a entender la novela.

Por último, os dejo mi pasaje favorito del libro, de las primeras páginas (Ya os he contado que la estructura es desordenada). Ojalá os enganche como a mí:

(…) “Esa señora vuelve a su pueblo, años después del asesinato de su marido (independentista, por cierto, pero no es lo mismo), y el cura viene a pedirle que se vaya del pueblo para no entorpecer el proceso de paz. (Porque ahora la victima entorpece, claro).

– Escucha Serapio, quien no me quiera ver en el pueblo que me pegue 4 tiros como al Txato, porque pienso seguir viniendo tantas veces como me dé la gana. Total, lo único que podría perder, la vida, ya me la rompieron hace muchos años. No espero que nadie me pida perdón, aunque la verdad, ahora que lo pienso, me parecería un gesto bastante humano. Dile a la persona que te ha mandado visitarme que no pararé hasta conocer los detalles del asesinato de mi marido.

– Bittori por Dios, ¿por qué hurgas en la herida?

– Para sacarle todo el pus que aún lleva dentro. Si no, nunca se curará.”