Testimonio de Ceci Cruz.

    Tierra Santa es increíble. Es un lugar único donde se junta el cielo y la tierra, un lugar donde te das cuenta que el Señor sigue actuando hoy con la misma fuerza que actuó sobre los primeros cristianos.

    También es verdad que Dios actúa cualquier momento y lugar. Sin embargo, cuando conoces los lugares donde nació, vivió, murió y resucitó Jesús, el corazón se ancla con mucha fuerza a la maravilla de la Historia Sagrada, de la humanidad y de la personal.
    Desde la propia experiencia, he podido darme cuenta lo difícil que es encontrar guías que manejen lo cultural con lo religioso. Ir a Nazareth y que el guía no sepa quien fue Jesús de Nazaret, es el pan de cada día. Resulta difícil poder acceder a los Santos Lugares en momentos que permitan el silencio, la oración, y casi imposible poder participar de la Eucaristía ahí.

    Es por eso que preparar y orientar bien este viaje hace la diferencia.

    Saxum, es una fundación cristiana a cargo del Opus Dei que tiene como objetivo dar a conocer Tierra Santa. Hay diferentes formatos adaptados a las necesidades de los viajeros: desde poder hacer un retiro espiritual, hasta recibir asesoramiento cultural y religioso en un viaje familiar, ofreciendo atención sacerdotal para obtener el mayor fruto de esta experiencia.

    Con todo lo que la sociedad nos ofrece, podríamos cometer el error de venir a conocer Tierra Santa en un plano puramente terrenal: basando el viaje en lo atractivo, en los paisajes turísticos, sin ir más allá.
    Sin embargo, podemos encontrarle muchísimo más valor cuando alguien nos lo enseña, cuando te cuentan la verdadera importancia de lo que estas pisando. Cuando formas tu cabeza, y eres capaz de conocer las raíces de tu fe. Conocí este proyecto y me encantó. Desde la propia experiencia me pude dar cuenta la necesidad de dar a conocer la Tierra de Jesús. Quieres que los peregrinos que visiten los lugares santos sepan dónde están, que puedan aprovechar todo lo que Tierra Santa nos ofrece. Cuando vienes quieres cada vez aprender más y más. Agradeces que has encontrado la verdad, y al encontrarte con los lugares santos, entiendes poco a poco todo lo que en tu vida has ido atesorando del
    cristianismo.

    Por otra parte, también es un lugar en donde aprendes mucho no solamente de tu religión, sino de las demás religiones. Ver como los otros viven la fe, hablan/piensan/actúan de acuerdo a lo que creen. Es decir, ves coherencia. Algo que en occidente estamos perdiendo mucho.

    Como diría mi queridísima amiga Elena cada vez que volvíamos a casa en las noches, después de haber estado en zonas ortodoxas de diferentes religiones en Jerusalén: “Qué suerte tengo de haber nacido católica, de no tener que andar tapada de pies a cabeza, y de poder encontrar a Dios en mi día a día”. En el cristianismo, sabemos que podemos tener a Dios en todas partes, no necesitamos ir a un lugar específico para encontrarlo como en otras religiones. Tenemos la certeza que podemos ser santas en nuestro día a día, sin hacer cosas extraordinarias. Como dice Scott Hann: “Nuestro altar se convierte en nuestro puesto de trabajo, el pañal que cambiamos, la olla que revolvemos, todo es santificado por la ofrenda de nuestras manos”. Eso es una maravilla, me da mucha garantía, porque sé que Dios me acompaña en todas las actividades diarias.

    Tierra Santa puede ser el mejor viaje de tu vida. ¡Haz que lo sea!