¿Hay un derecho a la profanación bajo el paraguas de la libertad de expresión?

Aunque esto requiere un estudio mucho más profundo. Aquí dejamos incoado el problema que subyace debajo de hechos que para muchos son lamentables.

Desde que Salman Rushdie en 1988 publico su famoso obra Versos Satánicos hasta representación del ganador el pasado domingo en el Carnaval de Canarias, se han produciendo, sobretodo en la sociedad occidental, una serie de desencuentros entre los sentimientos religiosos y la libertad de expresión.

¿Cuál es la causa?, Steiner define esta época actual como la era de la irreverencia y, como poco, todos deberíamos admitir que lo que hasta hace poco tiempo se consideraba como sagrado o digno de respeto; hoy ha perdido esa consideración. Hoy, hay una explosión mediática en torno a la profanación apoyada por el derecho a la libertad de expresión.

¿Pero se puede fundamentar la profanación apoyándonos en la libertad de expresión?, el problema es que los artistas señalan que arte es todo lo novedoso, la vanguardia; por consiguiente el artista debe gozar de toda independencia, sin ningún tipo de restricción moral para poder manifestar su arte. Es decir, para el artista lo que realmente es Sagrado es su obra. Mientras que para el creyente es su religión y es en ese punto donde se produce el conflicto.

El conflicto, por tanto, no es sobre si se debe o no sino sobre que es Sagrado y que no lo es; porque para todos lo Sagrado debe ser protegido. El problema es que en una sociedad secularizada el objeto protegido ha pasado de ser la Religión para ser la libertad de Expresión.