¡Hágase!

Ahora sí que ya no queda nada. El Niño está a punto de nacer y ¿quién desea más que nadie que nazca? Su Madre, la Virgen María. Os imagináis ¿cómo debe estar ahora la Virgen? Pues esos mismos deseos son los que tenemos que tener nosotros. EsperarLe como Ella lo espera.

Este villancico es la ocasión perfecta para recordar cómo tenemos que recibir al Señor, con un «¡hágase! En Dios confío, seguro que todo irá muy bien». Gracias a ese «fiat» de la Virgen, el Niño nacerá en un pobre portal, para que todos podamos ir a adorarLe, para que todos podamos entrar. ¿Qué hubiera pasado si María hubiese dicho no? Así que, gracias Madre por tu SÍ.

María está dispuesta a ser la Madre de Dios para que nosotros podamos salvarnos. Nos entrega a su Hijo para que nosotros lo pongamos en el primer lugar de nuestras vidas, ¿cómo no va a ser lo primero un bebé?

El ¡hágase! sin medida es el que estamos todos llamados a dar en nuestra vida. Que especialmente en Navidad digamos «hágase» al Niño Jesús que quiere nacer en nuestro corazón. El «hágase» es un quiero, estoy dispuesto y abierto a recibirte. De verdad que esta Navidad digamos como María un SÍ en mayúsculas al Niño, que no nos reservemos nada, como la Virgen.

Especialmente en estas fechas os invito a meditar mucho la actitud de María porque así debemos ser nosotros en nuestras vidas. Si os fijáis, pocos villancicos hablan de la Virgen, todos se centran en el Niño Dios, en los pastores, en el Portal de Belén… y ¡qué pocos cantan las gracias a la Virgen! Y debe ser así porque María ha venido a darnos a su Hijo, a que pongamos toda nuestra atención en Él, no en Ella. La Madre invita a amar al Niño Jesús. ¿Qué maravilla no? ¿Cuántas veces preferimos que nos alaben primero a nosotros a que verdaderamente glorifiquen a Dios? En nuestro día a día hay que ser como María en el portal, solo así sabremos realmente que estamos adorando al Señor, que Él es el centro de nuestras vidas.

¡HÁGASE!