¡Entrevistamos a José María Zavala!

    Entrevistamos a Jose María Zavala. Autor de mas de una treintena de libros, habiendo trabajado en El Mundo, TVE, Antena 3, Telecinco , y recientemente participante en el programa Cuarto Milenio, nos concede una entrevista en la que -entre otros temas- nos habla de su nuevo libro acerca de la Madre Esperanza… libro que en 24 horas ya estaba agotado. ¿Y si conoces a la Madre Esperanza y experimentas un cambio en tu vida? ¡No te pierdas la entrevista!

    P: Buenas, José María. Tu último libro se titula «Madre Esperanza», para
    quien no lo sepa, ¿quién fue Madre Esperanza? ¿Qué nos puede contar de ella?

    R: La Madre Esperanza es una de las grandes místicas en la Historia de la Iglesia. Murió, como quien dice, anteayer: en 1983. Es un meteorito del Medievo en pleno siglo XXI, porque está ayudando hoy a muchas almas a acercarse a Dios.
    Jesús la adornó con todos los carismas sobrenaturales inimaginables: dones de bilocación (la posibilidad de estar en dos sitios distintos al mismo tiempo), multiplicación de alimentos (daba de comer a más de 3.000 personas cada día en la Roma asediada por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial con un solo trozo de pasta, pan o embutido), profecía o introspección de conciencias, gracias al cual leyó el alma de Jacqueline Kennedy en 1967, cuando la viuda de JFK la visitó en el Santuario del Amor Misericordioso, en Collevalenza (Italia).
    Por si fuera poco, ella tuvo los estigmas del Señor en manos, pies y costado durante más de medio siglo, como el Padre Pío.

    P: ¿Por qué este libro y por qué ahora?
    R: El libro es un instrumento de la Madre Esperanza para, como digo, sanar cuerpos y almas mediante conversiones y curaciones milagrosas en esta sociedad actual tan necesitada de Dios.

    P: ¿Que puede encontrar un joven en la Madre Esperanza?
    R: Sobre todo, ayuda, ánimo y consuelo para abrir su corazón a Cristo de par en par, sin condiciones. Es la única manera de ser feliz uno mismo y de ayudar a los demás a serlo también. Ella es una enorme intercesora, deseosa de que le pidamos aquello que más necesitamos para nosotros y para el prójimo. Invito a los lectores de Madre Esperanza a que lo prueben. Comprobarán invocándola que, si es la voluntad de Dios, obtendrán todo aquello que le pidan con fe.

    P: Primero el Padre Pío y ahora la Madre Esperanza, ¿qué relación tiene uno
    de los mayores santos de los últimos tiempos con esta religiosa?

    R: Una relación de mutua complicidad: el Padre Pío enviaba almas a la Madre Esperanza, y viceversa. Ambos se vieron durante un año entero en bilocación en el Santo Oficio, en Roma. Pero el que quiera saber más, que lea el libro… Penetrará en otra dimensión…

    P: ¿Qué le dirías a un joven para motivarlo a leer este libro? ¿En qué puede
    ayudarlo?
    R: Que lo abra como si fuera a leer una novela de John Le Carré o de Ken Follet. Entonces comprobará por sí mismo que, en el caso de la Madre Esperanza, la realidad supera con creces a la ficción. Los lectores que lo han probado han quedado deslumbrados por la incomparable fuerza de esta gran intercesora. Prueba de ello es que la primera edición se agotó en tan sólo veinticuatro horas. La Madre Esperanza también hace milagros editoriales. Amazon echaba fuego aquella misma noche y sigue haciéndolo ahora, porque su libro está entre los más vendidos de espiritualidad.
    La noche en que presenté el libro en Cuarto Milenio con Iker Jiménez, apenas pude pegar ojo respondiendo a centenares de mensajes de jóvenes impactados por la figura de la Madre Esperanza, a quien no conocían.

    P: Conocemos, mediante testimonios que has dado por toda la geografía
    nacional, que de un tiempo atrás no tenías mucha relación con Jesús, por no
    decir que eras prácticamente ateo… ¿Qué te hace cambiar?

    R: De ateo, nada. Mis padres me inculcaron desde pequeño una buena formación cristiana. Ellos eran de Misa y Comunión diarias. Pero la vida me llevó por caminos muy alejados de Dios, de modo que estuve quince años viviendo al borde del abismo. Si no hubiese irrumpido en mi vida el Padre Pío, cuyo libro-instrumento que él mismo me llevó a escribir va ya por la decimosexta edición en España, me habría perdido sin remedio.
    Lo tuve todo materialmente: un buen puesto de trabajo (pertenecía entonces a la plantilla del diario El Mundo), un buen coche, una buena casa… Pero era un profundo desgraciado porque me faltaba lo imprescindible para ser feliz de verdad: Dios. Así que me fui derecho al confesionario, después de tantos años, a pedirle perdón a Jesús. Y hoy, gracias a Él, soy un esposo y padre inmensamente feliz en medio del sufrimiento. ¡Qué gran contradicción humana! El Amor, con mayúscula, es la piedra de toque del dolor. Todos sufrimos en mayor o menor medida, pero si estamos con Dios es posible seguir adelante con alegría.

    P: Nos gustaría conocer como un poco más al autor de grandes libros que han
    tenido tanta repercusión en el público católico y no católico… ¿Como
    vives tu fe en el día a día?

    R: Antes de nada, frecuento los sacramentos: Penitencia y Eucaristía, sobre todo. Sin ellos nada podría hacer. Sería pasto del enemigo. Una sola confesión de vida bien hecha, me decía don Gabriele Amorth, exorcista oficial del Vaticano cuando le entrevisté en Roma para escribir mi libro Así se vence al demonio, equivale a centenares de exorcismos. Te deja el alma como una patena de limpia. Y sólo entonces estamos en condiciones de recibir a Jesús en la Eucaristía.
    El rezo del Santo Rosario es “el arma”, como lo denominaba el Padre Pío, contra el maligno. La devoción a la Santísima Virgen tiene una fuerza enorme para perseverar en el camino. Ella, como también comentaba el Padre Pío, tiene el billete de entrada al Paraíso. Yo rezo el Rosario todos los días en familia. La familia que reza unida, permanece unida.

    P: En cinco líneas, ¿qué mensaje le darías a un joven que esté leyendo esta
    entrevista?

    R: Que haga la prueba y lea el libro de la Madre Esperanza. Si queda defraudado, como decía un viejo spot de televisión, que le devuelvan el dinero…