Basta de Excusas

Escribe en un maravillo libro, Discursos sobre la fe, el Cardenal Newman: nadie ofende a Dios sin justificarse ante sí mismo con algún pretexto. 

Y prosigue diciendo que muchas veces nos encontramos con personas que abandonan todo deber religioso y lo justifican unos: por la mala conducta de los curas o de otros fieles, por vivir lejos de una iglesia, por estar muy ocupados en su casa o en el trabajo; otros: por que es inútil, lo han intentado muchas veces y no lo consiguen, que pecando lo único que hacen es seguir las inclinaciones de su naturaleza, etc.

Me pregunto, siguiendo a Newman, ¿Cuales son tus excusas y las mías para justificar nuestras miserias?, ¿No sería más fácil reconocer nuestro error?

Detrás de cada pecado, como sigue diciendo este autor, hay una historia. No hay más que ver el pecado del Rey David. Y detrás de cada conversión está la Gracia de volver a casa después de reconocer la debilidad. No tengas miedo de decir muchas veces: Señor, ten piedad de mí que soy un pecador.