Amor y noviazgo… ¿Cómo perseverar? (II parte)

Ninguna persona es perfecta, y por lo tanto, tampoco el amor humano es perfecto. Sin embargo, hay un Amor que sí es perfecto, y ese es el Amor de Dios. Todo lo que hacemos es en la vida es un medio para alcanzar un fin. En contra, el amor es un fin en si mismo, porque Dios es amor.

amor-noviazgo-y-matrimonioEs por ello que todos los amores son buenos, porque aunque no sean perfectos, son un trocito del Amor de Dios. Pero en ocasiones somos nosotros los que les damos la vuelta, los hacemos malos, los idealizamos, los desordenamos, los volvemos egoístas como en la primera parte de este post indicábamos.

Por ello, muchas veces el dolor de romper el noviazgo es bueno y sano si has roto con la persona que veías que no era la tuya. Muchos hemos pasado por ahí, y hay veces que no es que duela el alma, es que se rompe y no hay nadie que la recomponga. Pero luego pasa y nos hace que aprendamos a equivocarnos y, si aprendemos la lección, también que maduremos.

Existe el amor, sí. Pero hay una tentación: la falta de esperanza, de no “verse” en el amor excepcional y romántico, y entonces que entren las prisas y los agobios o el conformismo con lo que surja.

“No tengo nada más, pero aún tengo mi corazón y con él puedo siempre amar”. Si se hacen las cosas medio bien, y se tiene esperanza… la media naranja llega. Pero con el corazón bien puesto y no ofrecido a la primera persona que pasa.

Por tanto, acabo con estos puntos sobre el noviazgo para que los penséis y analicéis despacio:

  • Ten esperanza en encontrar a la mujer u hombre de tu vida.
  • Juega a medio plazo. Controla con sensatez el enamoramiento inicial. Deja el noviazgo reposar, ve poco a poco. Dos recetas: sinceridad y ser buenos mutuamente dentro de la pareja.
  • Cuidado con el sexo mal orientado: lía demasiado. Uno, cuando encuentra a la persona de verdad, llora y se arrepiente de lo que ha hecho antes con otras porque todo su ser ya ha pasado por otras manos que no eran las definitivas. Antes de encontrar la pensión “La Paca” para irse a pasar la noche juntos, hay que conocer tanto a la otra persona como para garantizarte que es el amor de tu vida y para siempre, vínculo que sólo se da en el matrimonio.
  • Amabilidad y bondad: pasar del egoísmo inicial: “me llama”, “me mira”, “me regaña cosas”… al centrarse en el otro. Hay que equilibrarlo: me importa tanto como yo le importo. Al final ese amor se vuelve generoso: me doy por entero a la otra persona, esa es la clave del amor.