Las minorías perseguidas

Hoy hay en muchos países del mundo en los cuales por vivir y defender la Verdad son perseguido: deben huir del lugar en el que viven, abandonar a seres queridos y buscar un sitio dónde, en principio, piensan que se va a tolerar sus creencias. Entre este grupo se encuentran los cristianos perseguidos en Siria, en Corea del Norte o Irak.

Pero hay otro grupo de cristianos perseguidos desconocidos. Son aquellos que no pueden acceder a las instituciones publicas porque no se lo toleran, aquellos que deben pagar el doble que los demás ciudadanos para que sus hijos puedan recibir una formación religiosa o aquellos que no reciben ninguna ayuda pública -como otras instituciones- porque sus creencias pueden ser un insulto para los demás.

Hoy hay muchos cristianos que, en la gran Europa Occidental, que no deben abandonar sus casas por defender su creencias pero que no pueden manifestar su Fe en un parlamento porque los poderes públicos han dictaminado que la defensa de la Verdad, que no es la suya, sólo puede ser defendida en las sacristías o en salas de estar de casas particulares.

Hoy se escucha en esos países: Usted no puede poner un crucifijo en su despacho porque esos es intolerante;  in embargo ella lleva un escote provocativo y el hace una insinuación ofensiva sin que nadie diga nada, al revés, es hasta gracioso.

Pues aunque ellos quieran quitarme la aparente libertad de manifestar la Verdad, me pasa y espero que a tí también, que cada vez me siento más orgulloso de ser perseguido como esos hermanos míos y de gritar a mi alrededor a esos que han perdido el norte: locos donde vais, yo voy detrás del Amor.