La esencia de la Navidad

Catequesis

Esencia de NavidadAbro los ojos cada mañana contando los días que faltan.

Despertarme cada día oliendo el dulce aroma navideño, una mezcla entre el musgo seco del Belén y los pocos polvorones que ya van quedando.

Salgo de un salto de la cama y voy corriendo a la cocina, el suelo que hiela mis pies me hace cerciorarme de que, verdaderamente, no estoy soñando.

Miro el Belén, que desde temprano yace iluminado y doy los buenos días a Jesús mientras unas voces procedentes de la mesa del desayuno llaman mi atención. Entro lentamente en la cocina y me invade una sensación inconfundible. No son los turrones que descansan encima de la mesa esperando ser devorados, ni los regalos que, tras una larga caminata, nos traerán los tres Reyes magos el día seis, ni siquiera son el árbol lleno de adornos ni el propio Belén.

No.

Sencillamente es mi familia, la esencia misma de la Navidad. Personas sentadas alrededor de una mesa que contagian, sin saberlo, la alegría, la ilusión y la esperanza de la Navidad.

¿Verdaderamente valoramos la esencia de la familia en la Navidad? ¿Nos damos cuenta del valor y el poder que tiene en nosotros? Yo creo que no.

La familia en Navidad, ¿qué más se puede pedir?

¿Acaso no llegó Jesús al mundo en el seno de una familia?

¿Acaso no recibieron María y José unidos y felices la llegada de Dios?

Pero que te voy a decir a ti que ya no sepas, ya sabes que la familia es importante y que hay que mantenerla unida, especialmente en navidad.

Pero, lo que quizás no sabes es cómo hacerlo. La teoría es sencilla, pero la práctica ya conlleva un sobreesfuerzo que no todos sabemos alcanzar. Es difícil, pero una vez que empiezas se convierte en algo sencillo y grande.

Propongámonoslo.

Recibamos a Jesús con una familia unida.Jesús no quiere un Belén con río y montañas perfectas ni un árbol totalmente recto. Jesús quiere un Belén hecho con alegría familiar, le da igual si dentro del Belén se cuela un power ranger o un unicornio rosa, lo importante es que sepamos que cualquier persona es bienvenida en Su nacimiento.

A Jesús no le importa que el río sea un sencillo papel de plata ni que el árbol esté torcido, le importa que sepamos que, con Su llegada todo cobrará vida y se aliviarán todos los desperfectos. Igual que tampoco Le importó nacer en una pesebre.

Lo que verdaderamente le importa a Jesús es que mantengamos la alegría, en la que, a partir del día 25 será su familia.

Pero, como ya he dicho, esto no es fácil. Van quedando pocos días y los familiares van llegando…

Llega el desordenado que deja todo tirado, el que nunca ayuda en las tareas de la casa, a quien todo hay que repetírselo dos veces, el que para comprar un regalo tarda horas en decidirse, el moroso que no paga la parte que le toca, el extremo ahorrador que tiene que elegir lo mejor y más económico; el que se queja, el que cambia todo de sitio, el que te hace rabiar, el perezoso, el ruidoso y el que come y no deja para los demás. El que madruga y hace ruido, el que se acaba el turrón, el que deja abierta la pasta de dientes y el que tarda en salir del baño.

Son muchas las cosas que hacen difícil el convivir y reunir a toda una familia; Sin embargo, yo no he escrito todo eso para daros la razón, no he escrito todas estas situaciones inevitables para recrearme en la dificultad, sino para que seamos conscientes de que todas estas cosas son parte de la familia.

Familia es un término que lleva implícita la alegría y, por supuesto, la propia superación. En la convivencia se pone a prueba nuestra capacidad para superar la dificultad y valorar lo verdaderamente importante.

Superémonos este año.

Superemos las dificultades y disfrutemos las alegrías. Disfrutemos de montar el belén y superemos y afrontemos que no será el más bonito. Disfrutemos de poner el árbol, y afrontemos que, a pesar del esfuerzo, no nos ha quedado del todo derecho.Disfrutemos de cantar villancicos, y superemos nuestra poca dote para el canto, disfrutemos de las vacaciones y superemos los exámenes que están por llegar, disfrutemos ayudando en casa y superemos la pereza, disfrutemos de la llegada de Dios y superemos nuestros pecados con Su perdón.

Disfrutemos de la familia y afrontemos la convivencia juntos.

Disfrutar y afrontar, eso es la navidad en familia, al principio será difícil pero conforme lo vas haciendo es cada vez mas fácil y una más grandiosa experiencia.

Feliz navidad y suerte.

Mamen de Loma Ossorio