Día para la Esperanza

Hoy hace 50 años que se clausuro el Concilio Vaticano II, que lleno de Esperanza a la Iglesia por lo que suponía para la Iglesia y el Mundo. Hoy la Iglesia, con ilusión pero sobretodo con Esperanza, inicia el año de la Misericordia que con la ayuda de una Madre, María, que no ha dejado de llamar a la Misericordia, no nos va a dejar indiferentes.

En estos meses el Papa Francisco de una u otra forma nos ha animado a rezar por este tiempo de Gracia que se inicia hoy. Pero no te olvides que la Misericordia es aquella cualidad por la cual Dios perdona y remedia los pecados y los sufrimientos de los hombres; y  para perdonar -recuerda- hay que pedir perdón.

Por eso el gran protagonista de este año, no es otro, que el Confesionario: lugar de la Esperanza, lugar de María porque Ella es Refugio de los Pecadores. Confesionario, lugar dónde Dios, sin recriminarte nada, te va a perdonar todo. Y, en este sentido, San Alfonso María de Ligorio escribe unas palabras que nos parecen super actuales:

Si el Redentor bajara a una Iglesia y se sentara en un confesionario a administrar el sacramento de la penitencia, y en otra se sentará un sacerdote, Jesucristo diría también: Yo te absuelvo, y el sacerdote diría también: Yo te absuelvo, y tanto en un confesionario como en otro quedarían absueltos los penitentes.

Allí mientras reconocemos nuestras pequeñas debilidades se encuentra María que, con lágrimas en los ojos, mira con Esperanza nuestro deseo de odiar definitivamente el pecado. Gracias Madre por acompañarme en la Confesión.