Único testigo

 

Cuando uno quiere investigar y descubrir un Misterio lo que hace, además de acudir al lugar de los hechos, es interrogar a los testigos directos del acontecimiento. Nosotros, ante la Misa, nos encontramos con el mayor Misterio de nuestra Fe y por eso debemos acudir a las Fuentes.

04674En este caso, como sabemos, los testigos son los apóstoles y, entre ellos, el único que ha dejado algo escrito es San Juan pero, siempre hay un pero, sobre este acontecimiento este evangelista no ha descrito nada de ese momento en su texto evangélico. Dando, por consiguiente, como válidos los escritos de testigos indirectos: Mateo, Marcos y Lucas.

Sin embargo San Juan si habla de la Eucaristía, en el famoso discurso del Pan de Vida y sobre todo en las visiones de la Isla de Patmos, el Apocalípsis, donde hay una referencia expresa al Misterio Pascual cuando San Juan dice que el Cordero, ahora victorioso porque ha vencido la muerte con su Resurrección, está en la presencia del Padre celebrando el gran acontecimiento con toda la corte celestial. Es decir: la liturgia terrenal, como dice Martimort, es imagen de la liturgia celestial. En otras palabras, el cielo tiene una proyección concreta en la tierra y se llama: Eucaristía. De hecho uno de los nombres que recibe la Eucaristía es el de prenda de vida futura.

Por eso para poder entender en toda su grandeza el Misterio de la Eucaristía, además de los relatos de los otros evangelistas, hay que leer despacio el Apocalípsis no sólo, como señalan algunos, en clave escatológica (fin del mundo) sino fundamentalmente Eucarística.