¿Y qué tiene que ver?

Tal vez os preguntáis qué tiene que ver el no aburrirse en Misa con lo de «cambiar el mundo». Bien, es fácil y aquí lo vamos a explicar.

No somos una ONG, ni pretendemos ser un partido político. Si uno piensa en formas de cambiar el mundo, se le vienen a la cabeza cosas así relacionadas con las altas esferas de la sociedad. Luego, uno empieza a pensar que para cambiar el mundo hay que tener muchas influencias y mucho dinero. Se piensa en cambiar el mundo desde arriba, y no desde sus cimientos. Y al final, se llega a la conclusión de que cambiar el mundo es poco más que imposible.

Nosotros no tenemos nada de eso, pero si que tenemos dos armas mucho más poderosas y que, aun al alcance de todos, pocos las usan: una es la fe y otra la oración.

La Santa Misa, junto con el Rosario, son las dos mejores formas de pedir al Señor, bien directamente o a través de Su (nuestra) Madre. Estamos convencidos de que cambiar el mundo no es tarea fácil y de que solos no podemos, así que es ahí donde debemos acudir a presentar nuestras inquietudes, dejarlas en sus manos y que Él, vista nuestra fe, supla nuestras carencias. 

Y como sabemos de su importancia, hemos dedicado una sección exclusivamente a ella. Sí, sabemos que es difícil hacer atractivo a nuestros amigos un plan aburrido así que pronto empezaremos a desmembrar la misa para que, una vez sea atractiva, cada vez más y más acudan a ella y más y más peticiones lleguen al cielo con esta noble intención que nos traemos entre manos.

La Santa Misa no es algo más en la vida de un cristiano sino que casi se podría decir que lo es todo. Busquemos dentro de ella esas partes donde en especial se pide y… ¡pidamos! Pidamos como un niño que pide noble, sencilla y sinceramente, con insistencia, porque así el Señor no podrá negarnos nada. Por cierto, ¿tienes ya pensada qué intención llevarás a tu próxima misa?